La CGT anunció un paro nacional de 24 horas para el día en que la Cámara de Diputados trate la reforma laboral, que ya obtuvo media sanción en el Senado. La medida se hará sin movilización masiva y, según lo planteado por la central obrera, apunta a paralizar colectivos, trenes, subtes y taxis, con un impacto directo en la movilidad diaria.
En Rosario, la regional de la CGT confirmó su adhesión y volvió a cuestionar el contenido del proyecto. Su secretario general, Miguel Vivas, sostuvo que la iniciativa “no moderniza nada” y alertó por cambios que, a su criterio, debilitan derechos laborales, entre ellos el esquema de indemnizaciones y nuevas disposiciones vinculadas a licencias por enfermedad.
La fecha exacta, todavía en suspenso
Por ahora, el tratamiento en Diputados no tiene día cerrado: el escenario que se maneja es que la sesión se realice entre el jueves 19 y el miércoles 25 de febrero. En cualquier caso, el paro se activará en la jornada en que finalmente se discuta el proyecto en el recinto.
Qué pasa con los colectivos en Rosario
El punto que sigue abierto en la ciudad es el servicio urbano: la UTA Rosario aún no difundió un comunicado confirmando si se suma o no a la huelga, y desde el gremio aguardan la definición formal cuando se confirme la fecha del paro.
Aun así, Vivas anticipó que ve “muy posible” que los choferes adhieran: “Creo que los colectiveros también van a adherir”, dijo, al argumentar que el alcance de la reforma “perjudica a todos los trabajadores”, pero también a la actividad comercial, industrial y educativa.
Advertencia oficial por descuentos
En paralelo, desde el Gobierno nacional dejaron trascender que se aplicarán descuentos salariales a los estatales que se plieguen a la medida, una postura que ya se utilizó en paros anteriores con la intención de desalentar la adhesión.
Con la fecha todavía por definirse y la UTA sin pronunciamiento local, el escenario en Rosario se terminará de ordenar en las próximas horas: si el gremio de choferes confirma su adhesión, el paro tendrá un efecto contundente en el transporte urbano y el movimiento en la ciudad quedará, prácticamente, condicionado a medios alternativos.
