La huelga nacional convocada por la CGT contra la reforma laboral se hizo sentir desde temprano en Rosario, con una postal marcada por la lluvia y el bajo movimiento en el microcentro. Cerca de las 7, el área céntrica mostraba veredas casi vacías y la plaza Sarmiento, habitual punto de paso laboral, aparecía desierta. Sin embargo, cerca de las 9 la circulación de autos particulares por el centro de la Ciudad era notable y se veían algunos taxis trabajando.
La ausencia de transporte público fue determinante: con la adhesión de la UTA, no circularon colectivos urbanos ni interurbanos. Aun así, se observa circulación de autos particulares, y también taxis trabajando (pese a que el Sindicato de Peones de Taxis había anunciado su adhesión), además de vehículos ligados a aplicaciones.
En cambio, en sectores más periféricos —como el entorno de Avenida Circunvalación— se registró algo más de movimiento, en una señal de adhesión dispar según zonas y actividades.
El paro impactó además en el funcionamiento de bancos (sin atención presencial), y en el plano educativo se suspendieron actividades por la adhesión de gremios docentes y universitarios. También se vieron afectadas dependencias municipales: los Centros Municipales de Distrito no atienden al público y la ciudad quedó sin recolección de residuos durante la jornada, por lo que se pidió no sacar basura para evitar desbordes.





















