La negociación salarial entre los gremios docentes y la Provincia arrancó con fuertes cortocircuitos. Tras el primer encuentro de la paritaria desarrollado este jueves, el secretario general de AMSAFE, Rodrigo Alonso, manifestó su “profunda preocupación” por la postura del Ejecutivo santafesino y advirtió que la discusión parte de un diagnóstico oficial que está completamente “equivocado”.
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La principal discordancia radica en los números que maneja la gestión provincial respecto al impacto inflacionario en los bolsillos. “El Gobierno sostiene que el salario docente le ganó ampliamente a la inflación, pero la realidad que vivimos las trabajadoras y los trabajadores de la educación, activos y jubilados, demuestra exactamente lo contrario”, fustigó el referente gremial, quien alertó sobre la pérdida del poder adquisitivo y la creciente necesidad del pluriempleo en el sector para llegar a fin de mes.
Durante el cónclave, AMSAFE formalizó un duro pliego de exigencias estructurado en los ejes salarial, laboral y previsional. Entre los puntos clave, el sindicato reclama una compensación por el desfasaje del primer semestre -estimado entre un 5% y un 7%-, la aplicación de una cláusula de actualización automática y el diseño de un mecanismo para restituir el 35% del poder de compra pulverizado desde diciembre de 2023. Además, insistieron con la eliminación del presentismo y la derogación del aporte solidario que pesa sobre los jubilados.
La reunión pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo martes sin que las autoridades provinciales presentaran una oferta concreta sobre la mesa. Desde el gremio docente advirtieron que “respetar la paritaria significa buscar acuerdos y no cierres unilaterales”, quedando ahora la pelota del lado del Gobierno de Santa Fe, que deberá afinar el lápiz para destrabar un conflicto que amenaza el normal dictado de clases.