La rutina escolar de este lunes se quebró en cuestión de segundos en la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal. Mientras alumnos y docentes participaban del inicio de la jornada en el patio, un estudiante ingresó armado y comenzó a disparar. El ataque dejó un adolescente muerto, dos heridos y una comunidad entera sacudida por una escena de extrema violencia.
Según los primeros testimonios recogidos en el lugar, el agresor sería un alumno de cuarto año que apareció portando un arma larga, presuntamente una escopeta cargada con perdigones. La secuencia se desató justo cuando los estudiantes se disponían a izar la bandera, un momento habitual del comienzo de clases que terminó transformado en una estampida desesperada.
El estruendo de los disparos sembró el pánico en el establecimiento de J. M. Bullo al 1400. Muchos chicos escaparon como pudieron: algunos saltaron tapiales, otros treparon tejidos y varios rompieron ventanas para salir del edificio en medio del terror. Uno de los alumnos relató que, al escuchar el primer tiro, su única reacción fue saltar un muro y correr hacia la calle.
La institución, una de las más concurridas de San Cristóbal, funciona desde temprano y alberga distintos niveles educativos, desde jardín hasta profesorados, además de secundario diurno y nocturno. Por eso, el impacto del ataque fue inmediato no solo entre quienes estaban en el patio, sino también en toda la comunidad educativa de la ciudad.
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Tras la balacera, dos adolescentes fueron trasladados al Hospital de San Cristóbal con heridas de perdigones. El director del centro de salud, Armando Borsini, informó que ambos estaban fuera de peligro, aunque uno de ellos debió ser derivado para una tomografía por impactos en la frente y el tórax. El otro presentaba lesiones en un brazo y en el pecho, además de un fuerte estado de shock.
El hospital también recibió a otros estudiantes con cortes y golpes producidos durante la huida. Según explicó Borsini, varios se lastimaron al arrojarse por ventanas y atravesar vidrios rotos en medio de la desesperación. Ninguno de esos casos, de todos modos, revestía gravedad.
La víctima fatal, en cambio, no llegó a ser trasladada. De acuerdo con la información médica y judicial difundida, murió en el lugar del ataque. Ahora la investigación busca establecer cómo ingresó el arma al colegio, reconstruir con precisión la mecánica del hecho y determinar qué vínculo existía entre el atacante y los alumnos alcanzados por los disparos.






















