Darío Lopérfido, uno de los nombres más reconocibles de la gestión cultural argentina de las últimas décadas, murió a los 61 años en Madrid, ciudad donde residía. Según se informó, atravesaba ELA (esclerosis lateral amiotrófica).
Con un perfil público marcado por posiciones liberales y una fuerte presencia mediática, Lopérfido ocupó cargos de alto impacto: fue secretario de Cultura y tuvo roles centrales en el circuito cultural porteño, además de impulsar festivales y proyectos que lo volvieron un actor influyente del sector.
Su trayectoria también quedó asociada a controversias políticas y debates públicos que lo ubicaron, repetidas veces, en el centro de la escena.
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