Este contenido es uno de esos que llegaron silenciosamente a la plataforma y sobre la base de buenos comentarios terminó posicionándose entre lo más visto de la plataforma.
Björn Diemel es un abogado exitoso. No es un mafioso, no es un sicario, no es el capo de nada: es el abogado. Ese tipo que aparece cuando hay quilombo legal, asesora en frío y se va a su casa. Su cliente es un grupo criminal de los que no te conviene conocer — drogas, violencia, extorsiones, lo de siempre — pero Björn se mantiene en su carril, mientras otros hacen las cosas sucias.
El problema es que la vida tiene un sentido del humor bastante oscuro. Por circunstancias que no vamos a adelantar acá — y que vale la pena descubrir sin spoilers — Björn termina convertido, virtualmente de un día para el otro, en el jefe de ese mismo grupo del que hasta ayer era simplemente el letrado. ¿Qué hace un abogado cuando tiene que dar órdenes en un mundo donde las órdenes equivocadas se pagan con la vida? ¿Cómo se hace en ese contexto para seguir haciendo vida normal con la familia?
La ayuda de un profesional dedicado al Mindfulness quizas sea la respuesta, por lo pronto un poco de respiración y foco no le viene mal a nadie.
Por qué verla
Esta serie tiene un gran ritmo. No es la velocidad artificial de los thrillers de acción, sino algo más preciso: la sensación de que la trama siempre tiene algo más para decirte. Es comedia negra con estructura de thriller, y la combinación funciona de manera extraordinaria.
Desde el primer minuto, Björn nos habla directamente rompiendo la cuarta pared. Nos mete en su cabeza mientras actúa frente a los demás personajes. Tom Schilling tiene la precisión justa para que esa voz sea al mismo tiempo irónica y sincera, y es lo que hace que uno empatice con alguien que, objetivamente, está haciendo cosas muy cuestionables.