En diálogo con Versión Rosario el referente de dicha institución dijo que el jueves pasado a última hora se enteraron de esta resolución que implica una drástica reducción en los ingresos de los médicos de cabecera.
Según explicó, más allá de la complejidad técnica de la normativa, el impacto concreto es claro: los honorarios de los profesionales se han reducido “exactamente a la mitad”. Esta situación genera un escenario crítico tanto para los trabajadores como para los pacientes, especialmente teniendo en cuenta que se trata en su mayoría de personas mayores, con alta demanda de atención y vínculos médicos construidos durante años.
Dorato remarcó que los médicos que prestan servicios en PAMI no son empleados directos del organismo, sino profesionales independientes que deben sostener su actividad con recursos propios. Esto incluye gastos como alquiler de consultorios, servicios de internet, telefonía, salarios de secretarias, insumos e impuestos. En este contexto, la reducción de ingresos genera una ecuación económica inviable. “Pone en peligro la posibilidad de que el médico siga teniendo ese vínculo con el paciente”.
Dorato aclaró que el conflicto no es aislado ni local, sino que se replica en todo el país. En ese marco, sostuvo que el objetivo inmediato es visibilizar la problemática, manifestar la voluntad de los profesionales de continuar atendiendo y, al mismo tiempo, evidenciar la imposibilidad de hacerlo bajo las condiciones actuales.
Medidas de fuerza y continuidad de la atención
En paralelo, desde el sindicato se dispuso un corte de servicios por 72 horas como medida de protesta. Sin embargo, el dirigente aclaró que la situación es compleja debido a la relación prolongada entre médicos y pacientes.
“Los pacientes no van a quedar sin atención”, explicó, aunque reconoció que resulta necesario implementar algún tipo de medida para visibilizar el conflicto: “Si no hay un parate, parece que la situación no tiene impacto”.




















