El precio de los combustibles volvió a moverse en Rosario y dejó una señal cada vez más clara en los surtidores: la nafta súper está aumentando a un ritmo mayor que la premium. En las estaciones de YPF de la ciudad, la súper pasó de $1.844 a $1.933 en apenas unos días, mientras que la Infinia subió de $2.017 a $2.098.
La nueva remarcación se produjo después del ajuste aplicado el martes pasado, cuando la nafta súper había saltado desde $1.769 hasta $1.844 y la premium había pasado de $1.960 a $2.017. Con este nuevo movimiento, la súper acumuló una suba de $164 en pocos días, mientras que la premium avanzó $138 en el mismo lapso.
La diferencia no es menor, porque el mayor peso del aumento recae sobre el combustible más masivo. Mientras la Infinia también se encareció de forma significativa, la súper quedó en el centro del reacomodamiento de precios y golpea de forma más directa al bolsillo de la mayoría de los automovilistas.
Detrás de la nueva escalada aparece el mismo factor que viene presionando en todo el país: la suba del petróleo a nivel internacional. La guerra en Medio Oriente, los ataques sobre infraestructura energética en la región del Golfo y la tensión alrededor del estrecho de Ormuz empujaron al alza el valor del crudo y aceleraron su traslado a los surtidores argentinos. En ese contexto, el barril de Brent superó los US$110.
Ese escenario global explica por qué en Rosario hubo dos aumentos en menos de una semana. Pero también ayuda a entender otro fenómeno: las petroleras vienen usando estos ajustes para achicar la brecha entre la súper y la premium. Según la explicación que circula en el sector, la nafta de mayor consumo arrastraba un atraso relativo frente a costos e inflación, y por eso ahora muestra correcciones más agresivas.
La estrategia no responde solo a una lógica técnica. También tiene un costado comercial: mejorar el margen de rentabilidad sobre el producto que más salida tiene en el mercado. En los hechos, eso hace que la recomposición de precios se sienta con más fuerza en la variante que usa la mayor parte del público.
Con este nuevo ajuste, los combustibles en Argentina ya acumulan subas de entre 13% y 16% desde que se agravó el conflicto en Medio Oriente. Y las proyecciones del sector no descartan nuevos incrementos en las próximas semanas si el precio internacional del crudo se mantiene en niveles elevados.
Así, el movimiento de las pizarras en Rosario vuelve a exponer una doble presión: la que llega desde el mercado energético global y la que aplican las petroleras para reordenar su esquema local de precios. Por ahora, el dato más visible es que la súper, lejos de quedar rezagada, pasó a ser la que más rápido se encarece.
