La restauración del Monumento Nacional a la Bandera entrará en una nueva etapa desde el próximo lunes, cuando se concrete la entrega efectiva de la obra a la provincia de Santa Fe. La novedad fue valorada como una señal de alivio por quienes siguen de cerca la intervención, luego de una serie de demoras que dejaron tramos clave inconclusos y generaron preocupación por el estado general del edificio.
Sebastián Chale sostuvo que el traspaso representa una noticia tranquilizadora para la ciudad y también una forma de reparación frente a una obra que, pese a los avances visibles, parecía no terminar de encaminarse. Según señaló, durante el último año hubo un ritmo de trabajo sostenido y eso permitió advertir un cambio notorio en el aspecto exterior del Monumento, algo que no se veía desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, remarcó que lo más delicado permanece fuera de la vista del público.
Entre los sectores pendientes, mencionó el estado de la Sala de las Banderas, donde quedaron tareas sin completar, además de equipos de aire acondicionado a medio instalar. También continúan sin finalizar obras vinculadas al ascenso a la torre, con la cabina del ascensor detenida y el mirador superior aún incompleto, ya que faltan elementos de seguridad que debían ser repuestos, como las nuevas rejas.
En ese marco, Chale consideró que la intervención provincial permitirá un seguimiento más ágil y cercano. Destacó que los equipos técnicos que ya trabajaron en otras etapas de restauración del Monumento, junto con el personal encargado de su mantenimiento habitual, ya están en contacto con las autoridades provinciales para colaborar en la supervisión. A su entender, esa dinámica hará más fluido el control de la obra que cuando dependía de una estructura nacional.
El objetivo central es que el Monumento llegue en las mejores condiciones posibles a una fecha emblemática para Rosario como el 20 de junio. De todos modos, Chale aclaró que, si surgiera alguna demora, la expectativa es que la obra pueda quedar terminada poco después, pero dentro de este año.
También advirtió sobre los riesgos de prolongar demasiado la paralización de los trabajos. Explicó que una obra inconclusa no solo impide recuperar espacios importantes, sino que además puede abrir nuevos problemas, como filtraciones y deterioros que antes no existían. En ese sentido, subrayó que dejar una intervención a mitad de camino suele generar un retroceso en lugar de una pausa neutra.
De acuerdo con su estimación, resta completar entre un 25% y un 28% del proyecto total. No obstante, aclaró que no se trata de una etapa menor, ya que las tareas pendientes son de gran precisión. Entre ellas figuran trabajos finos de restauración, intervenciones en la fuente, la recuperación de oficinas internas y, especialmente, la puesta en valor de sectores que se busca reincorporar al uso público y turístico, como la propia Sala de las Banderas.
Además de concluir la restauración, el plan apunta a reactivar esos espacios con nuevas propuestas una vez terminada la obra. Para Rosario, la finalización del Monumento no solo representa la recuperación de uno de sus símbolos más importantes, sino también la posibilidad de devolverle a vecinos y visitantes áreas históricas que permanecen restringidas desde hace tiempo.





















