Una mañana distinta se vivió este miércoles en Rosario: cerca de media mañana, un viento intenso levantó tierra, hojas y papeles, oscureció el cielo por momentos y sacudió el arbolado urbano, con reportes de ramas y ejemplares caídos en distintos puntos de la ciudad.
Según el reporte del Servicio Meteorológico Nacional, las ráfagas ingresaron desde el sur y alcanzaron velocidades de hasta 74 km/h, dentro de un escenario de inestabilidad con pronóstico de tormentas aisladas para la jornada.

El fenómeno no solo se sintió en el paisaje —con un “gris” dominante y polvo suspendido— sino también en el sonido ambiente: el viento daba la impresión de que la lluvia estaba por caer en cualquier momento, aunque en ese tramo de la mañana el agua no aparecía. En paralelo, se registró un descenso térmico: cerca de las 11, el termómetro rondaba los 24 grados.
En el tránsito también hubo complicaciones. El Centro Integrado de Operaciones Rosario advirtió una interrupción en bulevar Oroño, entre Dante Alighieri y 27 de Febrero, a raíz de un árbol caído, y pidió evitar la zona.

A ese cuadro se sumaron episodios similares en Pichincha: vecinos reportaron árboles caídos y ramas de gran porte en el corredor de Oroño, con una situación particularmente delicada en inmediaciones de Oroño y San Lorenzo, donde el viento provocó obstrucciones parciales y riesgos para quienes circulaban.
Con el correr de los minutos, el cielo alternó momentos de apertura —con sol filtrándose entre nubes— y nuevos pulsos de viento, mientras se recomendaba extremar precauciones al circular, especialmente en calles arboladas y avenidas expuestas a ráfagas.





















