La discusión por el futuro de los cuidacoches en Rosario sumó un actor de peso: la Iglesia. En medio del avance de proyectos que buscan prohibir la actividad, el arzobispo Eduardo Martín fijó una postura clara y se inclinó por la regulación antes que por la eliminación.
“No hay que prohibirlos, sino ordenarlos”, sostuvo el referente religioso, alineándose con una mirada que busca encuadrar la actividad dentro de un esquema regulado en lugar de expulsarla de la vía pública.
La posición fue reforzada en un encuentro entre la Pastoral Social y concejales en el Palacio Vasallo, donde también participó el vicepresidente de Cáritas Rosario, Fabián Monte. Desde ese espacio advirtieron que una prohibición podría agravar el problema en lugar de resolverlo.
“Prohibirlos es esconder la situación. El conflicto va a seguir creciendo y después será más difícil de manejar”, plantearon durante la reunión, en la que se debatió el impacto social del fenómeno en un contexto de aumento de la pobreza.
El tema está en el centro de la agenda política local. En el Concejo circulan distintas iniciativas: algunas apuntan a regular la actividad y otras directamente a prohibirla con sanciones. En paralelo, el crecimiento de los cuidacoches en distintos puntos de la ciudad alimenta el reclamo de vecinos y comerciantes.
Desde la Iglesia, en cambio, el enfoque es otro: reconocer que se trata de una actividad vinculada a la subsistencia y que requiere un abordaje integral. La propuesta pasa por establecer reglas claras que eviten abusos, pero sin desconocer la dimensión social del problema.
Con este posicionamiento, el debate suma una nueva variable y promete escalar en las próximas semanas, en un tema que cruza seguridad, economía informal y contención social.





















