La remodelación de la plaza De la Cooperación reveló una parte de Rosario que permanecía oculta desde hace más de cuatro décadas.
Durante los trabajos realizados en el espacio de Mitre y Tucumán, operarios municipales encontraron antiguos depósitos subterráneos que pertenecieron al Mercado Norte, el histórico centro comercial que funcionó en ese punto de la ciudad hasta fines de la década de 1970.
Las estructuras ocupan una superficie estimada de entre 450 y 500 metros cuadrados y ahora son relevadas por la Municipalidad para establecer su estado de conservación y definir qué puede hacerse con ellas.
El hallazgo comenzó por árboles que no crecían
El descubrimiento se produjo de manera fortuita.
Según explicó el secretario de Obras Públicas y Planeamiento, Eduardo Bressán, los técnicos comenzaron a investigar por qué algunos árboles plantados durante la remodelación de la plaza realizada a comienzos de los años 80 no se desarrollaban correctamente.
En una primera exploración encontraron un pequeño subsuelo que aparentemente había quedado destinado al almacenamiento de herramientas de Parques y Paseos.
La curiosidad llevó a realizar nuevas perforaciones y allí apareció una estructura mucho más extensa: viejos depósitos alargados que, por su disposición, generan la impresión de formar túneles debajo de la plaza.
Un espacio deteriorado por humedad y escombros
Los sectores encontrados no se encuentran en condiciones de ser utilizados inmediatamente.
El municipio detectó humedad y una importante acumulación de tierra y escombros, materiales que habrían sido arrojados allí cuando el antiguo mercado fue demolido y la plaza fue reformada a principios de los años 80.
Por ese motivo, antes de adoptar una decisión definitiva se realizará un relevamiento técnico destinado a documentar las dimensiones, la estructura y las condiciones de seguridad del subsuelo.
Una ventana hacia el antiguo Mercado Norte
La primera alternativa que analiza la Municipalidad no contempla abrir todo el espacio al público.
La idea preliminar es conservar algunos de los depósitos y hacerlos visibles desde la superficie mediante una cubierta transparente, acompañada por iluminación interior. De esa manera, quienes atraviesen la plaza podrían observar parte de las estructuras originales del antiguo Mercado Norte.
Más adelante, si las condiciones estructurales y presupuestarias lo permiten, podría evaluarse un proyecto de mayor escala que incorpore el hallazgo como atractivo histórico o patrimonial.
Por ahora, las obras de renovación de la plaza continuarán en paralelo con los estudios.
El descubrimiento sumó así un componente inesperado al proyecto: debajo de uno de los espacios públicos del centro permanece todavía una superficie considerable perteneciente a un mercado que durante casi un siglo formó parte de la vida cotidiana de Rosario.
