La causa judicial que involucra a la abogada argentina Agostina Páez dio un giro este martes en Río de Janeiro. Luego de presentarse ante el Tribunal Penal N° 37, la joven quedó habilitada para volver a la Argentina, en el marco de una resolución que prevé la realización de tareas comunitarias y una reparación económica, después de que la fiscalía redujera la acusación inicial a un único delito continuado.
Páez, de 29 años y oriunda de Santiago del Estero, había sido detenida en enero tras un episodio ocurrido en un bar de Río, donde fue filmada realizando gestos racistas durante una discusión con empleados del lugar. Ese video se convirtió en una de las pruebas centrales de la investigación y derivó en una imputación que, en un primer momento, contemplaba tres hechos de injuria racial.
Durante la audiencia, la defensa sostuvo que el panorama judicial se alivió de manera significativa. Según explicó su abogada, Carla Junqueira, el Ministerio Público dejó de lado la acusación por tres delitos separados y encuadró el caso en una sola conducta continuada, con una pena mínima de dos años que puede ser reemplazada por trabajo comunitario y compensación a las personas afectadas. También precisó que esos servicios podrán cumplirse en la Argentina.
Aun así, el regreso al país no será inmediato. La defensa indicó que todavía restan trámites formales, entre ellos la definición de una caución por parte del juez. De acuerdo con lo señalado tras la audiencia, ese procedimiento podría demorar algunos días más antes de que la autorización quede plenamente operativa.
Al salir de tribunales, Páez expresó alivio por la decisión, aunque dejó en claro que la experiencia todavía le genera temor. Señaló que su prioridad es volver a Santiago del Estero para reencontrarse con su familia y sostuvo que no se sentirá en paz hasta estar nuevamente en la Argentina. También afirmó que pidió disculpas a las personas involucradas y reconoció la gravedad de lo ocurrido.
La audiencia se extendió durante varias horas y, según trascendió, se desarrolló con acceso restringido. En una primera etapa declararon trabajadores del local donde ocurrió el hecho; luego expuso la fiscalía y, finalmente, intervino la defensa, que planteó la posibilidad de que el proceso siguiera su curso con ejecución de medidas en territorio argentino. El sistema judicial brasileño, además, concentra en una misma instancia pasos que en la Argentina suelen tramitarse por separado.
Antes del juicio, la propia Páez había manifestado públicamente su preocupación ante la posibilidad de terminar en prisión. En paralelo, insistió en que su reacción se produjo en medio de una discusión por una cuenta en un boliche de Río de Janeiro, aunque admitió que su conducta fue grave y ofreció disculpas públicas, tanto en sede judicial como en redes sociales.
Con esta resolución, la situación procesal de la joven quedó sensiblemente atenuada en relación con el escenario inicial. Sin embargo, la causa no quedó completamente cerrada: todavía deben completarse las formalidades judiciales para concretar su salida de Brasil y definir las condiciones bajo las cuales cumplirá la sanción impuesta.




















