En medio de la discusión por el costo del transporte urbano en el interior del país, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, se refirió a la posibilidad de una actualización tarifaria y adelantó que la definición llegará “en las próximas semanas”. Sin embargo, marcó distancia de los valores que empezaron a circular en otras ciudades y pidió cautela: sostuvo que un aumento brusco del boleto puede tener un efecto inmediato y no deseado, como la caída del número de pasajeros.
“Nosotros somos muy prudentes con eso, porque el aumento de boletos siempre tiene una consecuencia que es la baja en el uso, y nosotros hemos logrado un buen equilibrio hasta acá en lograr que el nivel de pasajeros no caiga”, explicó el jefe del Palacio de los Leones. La referencia no fue casual: en la ciudad de Santa Fe ya se instaló la posibilidad de un boleto que supere los $2.000, una cifra que encendió el debate regional por el impacto que podría tener en el bolsillo de los usuarios.
Javkin reconoció que los costos del sistema vienen subiendo de manera constante y que el escenario obliga a revisar variables. “Obviamente sí, los costos aumentaron: el combustible aumentó 16 veces, aumentan cosas”, señaló. Pero aclaró que Rosario evita tomar decisiones que rompan el equilibrio alcanzado en el uso del transporte. “No venimos a tirar las cifras que tiran porque son cifras que en ese contexto nos llevarían a perder pasajeros y no queremos eso”, afirmó.
El intendente sostuvo que la mirada del municipio está puesta en una premisa: sostener el volumen de viajes para que el servicio no se debilite. En esa línea, señaló que las decisiones se toman con seguimiento fino, comparaciones con otras ciudades y un criterio que prioriza el comportamiento real de la demanda. “Siempre tratamos de coordinar con ciudades similares, pero en algunos momentos tomamos medidas que tienen más que ver con preservar el número de pasajeros”, afirmó.
Además, Javkin vinculó el análisis al momento del año. Remarcó que la ciudad atraviesa semanas con una dinámica distinta, marcada por el receso y la menor circulación de usuarios habituales. “Estamos en un momento sin funcionamiento del sistema escolar y del uso masivo del transporte. Entonces tenemos mucha prudencia porque una medida que uno toma hoy hay que ver cómo repercute cuando vuelve el funcionamiento normal de la ciudad después del verano”, explicó.
El intendente puso el foco en lo que ocurrirá cuando el sistema recupere su nivel máximo de uso, especialmente con el inicio del ciclo lectivo. En ese punto, dejó en claro que Rosario no se moverá por presión externa ni por decisiones ajenas: “No tenemos hoy una posición como la que han expresado otras ciudades”, sostuvo.
Con ese mensaje, Javkin buscó bajar la temperatura del debate y dejó una definición política: la actualización del boleto está en evaluación, pero el municipio no quiere que el remedio sea peor que la enfermedad. En Rosario, la prioridad —repitió— es que el transporte siga siendo usado y no se transforme en un servicio cada vez más caro y menos accesible.
