Irán oficializó un giro histórico en su cúpula de poder: la Asamblea de Expertos nombró como nuevo líder supremo a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, en un contexto de escalada bélica con Estados Unidos e Israel que mantiene a la región en máxima tensión.
La decisión no solo reordena el mando político y religioso del país: también reabre una discusión sensible para la propia República Islámica, fundada tras la revolución de 1979 con un discurso contrario a las monarquías hereditarias. Sin embargo, la figura de Mojtaba —un clérigo de perfil duro, con fuertes vínculos con la Guardia Revolucionaria— venía siendo mencionada desde hace años como el sucesor con mayor respaldo interno.El nombramiento llegó luego de la muerte de Alí Jamenei, en medio de una guerra que ya impacta en la economía global por el shock energético y la incertidumbre sobre rutas estratégicas del Golfo.
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