La muerte de un anestesiólogo en la ciudad de Buenos Aires abrió una investigación interna y judicial por el presunto robo de fentanilo y propofol del Hospital Italiano. El caso salió a la luz luego de que el profesional, Alejandro Zalazar, fuera hallado muerto en su casa el lunes de la semana pasada y comenzara a tomar fuerza la hipótesis de una sobredosis vinculada con esas sustancias.
Zalazar se desempeñaba como médico de guardia en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez y había sido residente del Hospital Rivadavia. Durante las actuaciones posteriores a su fallecimiento, en su domicilio se encontraron medicamentos anestésicos e instrumental médico, un dato que empujó una revisión sobre el origen de los fármacos y activó la trazabilidad de los insumos hallados.
A partir de esa pesquisa, el Hospital Italiano avanzó con averiguaciones internas y logró identificar a dos presuntos involucrados en la sustracción y distribución de los medicamentos: un médico del área de Anestesiología, identificado como H. B., y una residente de tercer año de esa especialidad, D. L. Según la información citada en la cobertura, una vez detectado el circuito bajo sospecha, el profesional señalado presentó su renuncia.
El caso también puso bajo la lupa una práctica clandestina que circula en determinados ámbitos bajo nombres como “viajes controlados” o “Propo fest”. Se trata de encuentros en los que se administrarían este tipo de drogas a personas que pagan por experimentar un estado de sedación o relajación intensa, bajo supervisión de alguien que monitorea posibles complicaciones respiratorias.
La investigación volvió a encender alarmas sobre el control de sustancias sensibles dentro del sistema de salud. En ese sentido, la cobertura recordó un antecedente reciente en Rosario: en septiembre del año pasado, la Justicia federal imputó a un enfermero del Policlínico Pami II por el robo de ampollas de fentanilo y bromuro de vecuronio, que luego habrían sido entregadas a al menos una persona que murió tras consumirlas en 2023.
Con ese trasfondo, el expediente abierto en Buenos Aires ahora busca determinar cómo salieron del hospital los anestésicos, qué volumen de sustancias fue desviado, quiénes participaron del circuito y si existieron otras personas alcanzadas por esa red ilegal.


















