El debate sobre el futuro del desarrollo urbano volvió a instalarse en Rosario. Distintos actores vinculados a la construcción y al mercado inmobiliario impulsan modificaciones en la normativa que regula la cantidad mínima de cocheras exigidas para edificios residenciales y de oficinas.
La propuesta busca flexibilizar los requisitos vigentes y adecuarlos a los cambios registrados en los hábitos de movilidad de los últimos años.
Desde el sector sostienen que las exigencias actuales elevan significativamente los costos de construcción y limitan la viabilidad de numerosos proyectos, especialmente en áreas centrales donde el valor del suelo es más elevado.
Los impulsores de la iniciativa argumentan que el crecimiento del transporte público, las aplicaciones de movilidad, las bicicletas y otras alternativas redujeron la necesidad de contar con una cochera por unidad como criterio generalizado.
Además, destacan que muchos espacios destinados a estacionamiento terminan sin uso efectivo, mientras que su construcción representa una porción importante de la inversión total de cada emprendimiento.
El debate ya comenzó a generar posiciones encontradas. Mientras desarrolladores y profesionales de la construcción plantean una actualización normativa, otros sectores advierten que una reducción excesiva podría trasladar el problema del estacionamiento a la vía pública.
La discusión forma parte de una agenda más amplia vinculada a la densificación urbana y al diseño de ciudades con menor dependencia del automóvil particular.




















