La crisis que atraviesan los hoteles y establecimientos gastronómicos de Rosario sumó un nuevo motivo de preocupación. Empresarios del sector advirtieron por el incremento de las intimaciones y los embargos dispuestos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero ante atrasos en el pago de impuestos.
Desde la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario señalaron que las ejecuciones fiscales pueden inmovilizar las cuentas corrientes y dificultar el funcionamiento cotidiano de las pequeñas y medianas empresas.
El presidente de la entidad, Carlos Mellano, explicó que el problema aparece cuando un establecimiento no puede afrontar a término obligaciones como el IVA, las cargas patronales u otros vencimientos fiscales.
Luego de la intimación, ARCA puede avanzar con el embargo de las cuentas bancarias, una medida que, según los empresarios, limita la posibilidad de pagar salarios, proveedores, servicios y mercadería necesaria para sostener la actividad.
Los representantes del sector aclararon que el reclamo no apunta a desconocer las deudas, sino a conseguir mecanismos de regularización que no pongan en riesgo la continuidad de los comercios.
La combinación de menor consumo, aumento de los costos operativos y márgenes de rentabilidad reducidos provocó que numerosos establecimientos comenzaran a acumular obligaciones fiscales. En algunos casos, la situación deriva en una elección forzada entre pagar impuestos, abonar sueldos o mantener al día a los proveedores.
Los empresarios consideran que los planes de pago disponibles deberían tener condiciones más accesibles y plazos acordes con la realidad económica que enfrentan las pymes.
ARCA implementó recientemente un régimen que permite regularizar determinadas obligaciones en hasta 18 cuotas, con una tasa mensual del 2,5%. La herramienta fue recibida como un posible alivio, aunque desde el sector advierten que no resuelve por completo el problema de fondo.
Otro de los cuestionamientos está relacionado con la velocidad y los criterios utilizados para avanzar con las ejecuciones. Según indicaron desde la asociación, existen diferencias entre las delegaciones del organismo: algunas conceden un período mayor entre la intimación y el embargo, mientras que otras actúan con plazos considerablemente más breves.
Para los empresarios hoteleros y gastronómicos, la principal dificultad no es únicamente financiera, sino económica. La baja actividad reduce la facturación y deja a los establecimientos sin recursos suficientes para cumplir simultáneamente con todas sus obligaciones.
En ese marco, descartan que los créditos bancarios sean una solución generalizada. Las tasas y el costo del financiamiento pueden terminar profundizando el endeudamiento de negocios que ya trabajan con márgenes mínimos.
El pedido del sector apunta a establecer planes fiscales más flexibles y procedimientos que permitan cancelar las deudas sin bloquear el funcionamiento de empresas que generan empleo y dependen de la circulación diaria de dinero.






















