General Motors ejecutó en los últimos días una nueva tanda de retiros voluntarios en su planta de Alvear, que implicó la salida de 90 trabajadores, todos con más de 15 años de antigüedad. La terminal, que a comienzos de 2024 contaba con más de 1.000 empleados entre efectivos y contratados, hoy mantiene apenas unos 600, consolidando así una reducción de alrededor del 50% en menos de dos años. Según fuentes del Smata, los montos ofrecidos rondaron el 120% de la indemnización legal, aunque remarcaron que la empresa hace tiempo no incorpora personal.
La fábrica —centrada desde 2022 en la producción del Chevrolet Tracker— se ve fuertemente afectada por la caída de la demanda en Brasil, su principal destino exportador. El proceso de ajuste viene acompañado de paradas de planta, suspensiones y un esquema que contempla una semana sin actividad por mes en el segundo semestre del año, con pago del 75% del salario a los operarios. El secretario general de Smata Rosario, Sergio Gazzera, adelantó que el panorama para 2026 se avizora “igual o peor” en términos de actividad y empleo.
El impacto regional es significativo: la pérdida de ingresos salariales retrae el consumo y genera incertidumbre en la cadena autopartista, que ya venía golpeada desde la discontinuación del Cruze en 2023. El escenario nacional muestra además señales mixtas: mientras la producción acumulada entre enero y octubre creció un 2,8%, las exportaciones cayeron 7,7% por el desplome en Brasil, y el sector opera con una capacidad instalada del 59,4%. En paralelo, suben las ventas internas, pero ese repunte no alcanza para compensar la crisis exportadora que condiciona a la planta de Alvear.





















