El conflicto que atraviesa Expreso Brío escaló este martes hasta el Concejo Municipal de Rosario, donde trabajadores despedidos expusieron la crítica situación que atraviesa la empresa de transporte y logística, que desvinculó a unos 60 empleados en medio de una profunda crisis.
Gabriela Díaz, una de las trabajadoras afectadas, relató que el 30 de junio los empleados llegaron como cada mañana a cumplir sus tareas, pero se encontraron con un escenario completamente distinto.
“Nos presentamos a trabajar y encontramos el portón cerrado. Para saber si podíamos ingresar teníamos que golpear y esperar que el gerente saliera con un teléfono celular revisando una lista para decirnos quién entraba y quién no. Fue una situación muy angustiante porque nadie sabía si seguía teniendo trabajo”, explicó.
Según denunció, los telegramas de despido habían sido enviados el día anterior, aunque muchos trabajadores todavía no los habían recibido cuando llegaron a la empresa.
Los problemas, sin embargo, venían desde varios meses antes. Díaz aseguró que desde noviembre comenzaron las demoras en el pago de los salarios y que la situación se agravó con el correr del tiempo.
“En marzo recién pudimos cobrar el sueldo el día 20 después de un reclamo sindical. En abril directamente nos pagaron en cuatro cuotas. Cada mes era peor que el anterior”, sostuvo.
Los trabajadores cuestionan además la explicación brindada por la empresa, que atribuyó los despidos a una caída en la actividad.
“Eran más de treinta años de una empresa enorme, un verdadero referente de la logística en la región. Ellos dicen que bajó el trabajo, pero nosotros seguíamos trabajando normalmente y el movimiento de clientes era importante. Nunca vimos una caída que justificara semejante cantidad de despidos”, afirmó.
A criterio de los empleados, durante los últimos meses comenzó un proceso de vaciamiento que terminó desembocando en las cesantías masivas.
“De a poco la empresa se fue vaciando. Nosotros lo veíamos todos los días. Lo que estamos viviendo es muy difícil porque detrás de cada despido hay una familia que depende de ese ingreso”, expresó Díaz.
Durante la reunión en el Concejo, los trabajadores solicitaron la intervención de las autoridades municipales y provinciales para abrir una instancia de diálogo que permita encontrar una salida al conflicto y preservar las fuentes laborales.
Mientras tanto, los despedidos continúan organizando distintas medidas para visibilizar la situación y reclamar respuestas frente a una crisis que afecta a decenas de familias rosarinas.
