Las estaciones de servicio de Rosario volvieron a poner bajo la lupa el peso de las tasas municipales aplicadas sobre los combustibles y reclamaron una revisión del esquema, al sostener que esos cargos encarecen el litro y generan diferencias de precios entre ciudades y jurisdicciones. El planteo se apoya en que, además de impuestos nacionales y provinciales, los municipios suman gravámenes que terminan impactando en el surtidor y reduciendo márgenes del sector.
En el caso rosarino, el debate se reaviva alrededor de la tasa vial municipal, vigente desde 2024, que grava la venta de combustibles con un 1,6% sobre el valor neto (sin IVA) por litro cargado (nafta, diésel o GNC), aplicada directamente en estaciones.
Desde el rubro sostienen que la proliferación de tributos locales opera, en la práctica, como un “impuesto encubierto” que altera la competencia entre bocas de expendio y empuja al alza el precio final. Incluso, a nivel nacional, referentes del sector señalaron que este tipo de tasas sin respaldo uniforme se volvió “un problema grave” para la estructura de costos.



















