La capital de Teherán fue nuevamente atacada este domingo por la aviación israelí, en una ofensiva que profundiza la crisis abierta tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron bombardeos sobre objetivos vinculados al régimen en el centro de la ciudad. Medios locales informaron fuertes explosiones en zonas donde funcionan ministerios e instituciones oficiales.
De acuerdo con reportes de la Media Luna Roja, ya se contabilizan 60 ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos en la provincia de Teherán, con al menos 57 muertos. Además, un bombardeo contra una escuela primaria en Minab dejó 148 víctimas fatales, en su mayoría niñas, según la agencia estatal IRNA.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el asesinato de Jameneí como una “declaración abierta de guerra” y aseguró que su país responderá. En la misma línea, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, advirtió que la represalia será “sin precedentes”. Desde Washington, el mandatario Donald Trump amenazó con utilizar una fuerza “nunca antes vista” si Irán ataca a Estados Unidos o a Israel.
En paralelo, Irán reorganizó su conducción política y militar. El ayatolá Alireza Arafi fue incorporado al consejo interino que lidera el país y el general Ahmad Vahidi asumió al frente de la Guardia Revolucionaria tras la muerte de varios altos mandos. El Ejército iraní también anunció ataques contra bases estadounidenses en el golfo Pérsico y en el Kurdistán iraquí, mientras en Teherán se multiplicaron las manifestaciones de apoyo al régimen y de rechazo a Estados Unidos.






















