Rosario atravesó una semana marcada por lluvias persistentes, alta humedad e inestabilidad atmosférica, con un acumulado promedio de 81 milímetros entre el 2 y el 6 de abril. El fenómeno obligó a desplegar más de 300 intervenciones en distintos puntos de la Ciudad, principalmente por anegamientos, caída de árboles, problemas con cables y columnas, y daños sobre calzadas y veredas.
De acuerdo con los registros del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas y de la Dirección General de Gestión de Riesgos y Protección Civil, el evento climático se extendió durante cinco jornadas consecutivas. El 2 de abril se relevaron 31,19 milímetros de lluvia, el 3 de abril se sumaron otros 12,5 y el lunes 6 se registró el pico más alto del período, con 50,6 milímetros acumulados en una sola jornada. Todo esto ocurrió en un contexto de humedad sostenida, con valores de entre 80% y 99%.
A ese escenario se sumó un brusco descenso de temperatura hacia el fin de semana. Luego de máximas que el viernes superaron los 32 grados, entre sábado y domingo los registros bajaron por debajo de los 20, en simultáneo con una rotación de vientos al sur y sudeste y un aumento de la presión atmosférica, factores que ayudaron a una paulatina estabilización de las condiciones.
Durante el lunes 6, la Central de Emergencias 103 recibió 52 reclamos por anegamientos, 30 por árboles y ramas caídas, 26 por inconvenientes vinculados a columnas y cables, y tres por derrumbes de calzada y acera. Si se toma todo el período desde el jueves 2, el balance acumulado muestra 74 casos de anegamientos, 25 intervenciones por derrumbes y voladuras, y 112 reclamos tanto por arbolado como por cables y columnas.
Uno de los operativos más sensibles se produjo el domingo 5 de abril en Italia al 3900, donde colapsó una estructura edilicia. En ese lugar, personal municipal realizó tareas de apuntalamiento y cerramiento preventivo con material metálico para evitar el ingreso de personas y reducir riesgos ante un posible agravamiento de la situación.
Desde el área de Protección Civil remarcaron que, si bien no se registraron fenómenos extremos de viento en las últimas horas, la persistencia de las precipitaciones generó una fuerte exigencia sobre la infraestructura urbana. En ese marco, el director general de Gestión de Riesgos y Protección Civil, Gonzalo Ratner, señaló que se trató de “una semana con condiciones inestables y lluvias sostenidas que generaron múltiples intervenciones, principalmente por anegamientos y situaciones vinculadas al arbolado urbano”.
Ratner también destacó que la respuesta operativa permitió atender los distintos episodios y disminuir riesgos, especialmente en situaciones críticas como las estructuras comprometidas, donde la capacitación técnica del personal resulta determinante para evitar consecuencias mayores.
El alerta amarillo emitido por el Servicio Meteorológico Nacional se mantuvo vigente hasta la noche del lunes 6. Para este martes 7, en tanto, el pronóstico anticipa probabilidad de precipitaciones aisladas durante la madrugada y la mañana, aunque ya sin alertas meteorológicas activas.
Con este panorama, el saldo que dejó el último evento climático fue el de una semana intensa desde el punto de vista meteorológico, con impacto contenido pero sostenido sobre distintos sectores de la ciudad y con una fuerte demanda de respuesta por parte de los equipos de emergencia municipales.





















