El encuentro comenzó por la mañana con el análisis del pliego que propone a Fernando Iglesias como embajador argentino ante Bélgica y la Unión Europea. Sin embargo, el foco estuvo puesto en dos iniciativas de mayor impacto estructural: el tratado birregional y los cambios en el régimen de protección de glaciares.
Ley de Glaciares: Facultades provinciales y zonas periglaciares
El proyecto de modificación de la norma ambiental, que ya cuenta con dictamen de mayoría, habilitaría a las provincias a definir la autoridad de aplicación encargada de identificar glaciares y ambientes periglaciares dentro de sus territorios, salvo en áreas protegidas por el sistema de Parques Nacionales.
Ese punto concentró buena parte de las tensiones. La redacción propuesta otorga a cada distrito la potestad de determinar, bajo criterios técnico-científicos, qué superficies cumplen funciones hídricas estratégicas. En la práctica, la discusión gira en torno al alcance de esa delimitación y a la posibilidad de habilitar actividades productivas —entre ellas la minería— en zonas que hasta ahora estaban bajo mayores restricciones.
Quienes respaldan la iniciativa sostienen que los recursos naturales pertenecen a las provincias y que la medida permitiría dinamizar inversiones millonarias, en un contexto de búsqueda de reactivación económica. Del otro lado, sectores críticos advierten que una descentralización amplia podría generar asimetrías regulatorias y debilitar estándares de protección ambiental en ecosistemas sensibles.
El debate se desarrolla además bajo el telón de fondo de movilizaciones de organizaciones ambientalistas y de cuestionamientos sobre la eventual compatibilidad del nuevo esquema con compromisos internacionales asumidos por el país.
Mercosur-Unión Europea: Ratificación sin cambios posibles
A diferencia de la ley ambiental, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea no admite modificaciones parciales: el Senado debe aprobarlo o rechazarlo en bloque. La intención del Ejecutivo es que Argentina se convierta en el primer país del bloque en ratificarlo, con la expectativa de posicionarse mejor en la implementación de cuotas y beneficios comerciales.
El tratado se compone de un capítulo político y otro económico. Mientras la instancia política quedó sujeta a revisión judicial en Europa, las disposiciones comerciales podrían comenzar a instrumentarse entre los países que validen el convenio.
Brasil y Uruguay también aceleraron sus procesos legislativos para activar el nuevo esquema de integración. En ese contexto, la definición argentina adquiere relevancia regional.
Votación incierta y escenario abierto
En el caso de la Ley de Glaciares, el resultado aparece menos previsible. Algunas bancadas anticiparon divisiones internas, lo que deja abierta la posibilidad de una votación ajustada. De producirse un empate, la definición recaería en la presidencia del Senado.
Con el debate ya en marcha, el oficialismo apuesta a consolidar una agenda que combina apertura comercial, reformas estructurales y flexibilización normativa. La discusión sobre el equilibrio entre desarrollo económico y resguardo ambiental quedó instalada en el centro de la escena parlamentaria.



















