El poder de compra de los salarios registrados arrancó 2026 con un nuevo deterioro y extendió una racha negativa que ya lleva cinco meses consecutivos. De acuerdo con el análisis publicado este 25 de marzo, entre agosto y enero los ingresos reales retrocedieron 3,3%, en contraste con una actividad económica que en ese mismo período mostró una recuperación del 1,9%.
El dato refleja que la mejora en algunos indicadores de la economía no alcanzó para recomponer los ingresos frente a la inflación. Por el contrario, los sueldos volvieron a perder terreno en términos reales y el comienzo del año quedó marcado por un saldo negativo para los trabajadores formales.
El informe también advierte que esta dinámica consolida una tendencia preocupante: mientras ciertos sectores exhiben señales de repunte, la recuperación no logra trasladarse de manera efectiva al bolsillo. Esa desconexión entre actividad y salarios reales se convirtió en uno de los rasgos centrales de los últimos meses.
En ese escenario, el consumo sigue condicionado por ingresos que corren por detrás de los precios, y el deterioro acumulado del salario se mantiene como uno de los principales límites para una reactivación más sólida y extendida.






















