El siniestro se desarrolló en un área de difícil acceso, ubicada a unos 20 kilómetros de Rosario y a aproximadamente 40 de Victoria. Desde la ciudad se observó una extensa franja de humo sobre el horizonte este, con imágenes que incluso quedaron expuestas durante el clásico disputado en el estadio del Parque Independencia.
Especialistas en materia ambiental vinculados a la Universidad Nacional de Rosario estimaron que la probabilidad de intencionalidad es extremadamente alta. Durante el verano se habían detectado focos menores que lograron ser contenidos, lo que refuerza las sospechas sobre este episodio reciente, considerado uno de los más relevantes por la magnitud del territorio afectado. El Observatorio Ambiental de la UNR formalizó una presentación ante la Fiscalía para que se investiguen los hechos y se determinen eventuales responsabilidades.
Según información oficial, el frente principal alcanzó varios kilómetros de extensión. En esta ocasión, la dirección del viento evitó un deterioro severo en la calidad del aire en Rosario, aunque la evolución climática continúa siendo determinante en este tipo de contingencias.
Coordinación entre provincias y Nación
En paralelo, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires suscribieron un acuerdo junto a la Agencia Federal de Emergencias para unificar criterios de actuación ante incendios en el Delta. El entendimiento establece un protocolo común destinado a optimizar recursos, compartir información estratégica y acelerar la respuesta operativa en un territorio compartido.
El plan contempla la instalación de una base operativa y la conformación de equipos específicos en la zona de islas, además de avanzar en mecanismos administrativos que permitan cooperación financiera entre jurisdicciones frente a emergencias de gran escala.
Un escenario que se repite
El episodio se inscribe en un verano 2025-2026 marcado por la bajante prolongada del río Paraná y temperaturas extremas, factores que favorecen la propagación del fuego. En la segunda quincena de febrero se registró una fuerte concentración de focos en áreas cercanas a Villa Constitución y Pueblo Esther, con más de 150 puntos de calor detectados en un solo fin de semana.
Las consecuencias incluyeron reducción de visibilidad por humo denso y un incremento de consultas médicas por afecciones respiratorias. A comienzos de marzo también se detectaron nuevos focos en sectores internos del delta, con imágenes satelitales que evidenciaron degradación acelerada del suelo.
Mientras tanto, la Justicia Federal de Victoria mantiene abiertas investigaciones contra propietarios de terrenos por su eventual vinculación con incendios previos. El avance de esas causas es lento, lo que genera cuestionamientos sobre la eficacia de las sanciones frente a daños reiterados en un ecosistema clave por su biodiversidad y sus servicios ambientales.




















