El Banco Central cerró un préstamo tipo Repo por USD 3.000 millones con un grupo de seis bancos internacionales y la noticia tuvo efecto inmediato en el mercado: los bonos soberanos arrancaron la jornada en alza y el riesgo país perforó niveles que no se veían desde 2018, en la previa de un vencimiento de deuda en dólares que el Tesoro debe afrontar este viernes 9 de enero.
La operación, confirmada por la autoridad monetaria en un comunicado difundido antes de la apertura, quedó pactada a un plazo de 372 días. El costo financiero se fijó como una tasa equivalente a la SOFR en dólares más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que el propio Banco Central tradujo en una tasa anual del 7,4%. En esta clase de acuerdos, el financiamiento se obtiene contra la entrega de activos en garantía y el compromiso de recomprarlos en una fecha y precio preestablecidos. En este caso, la entidad utilizó como colateral bonos en dólares bajo ley argentina, los Bonares con vencimiento 2035 y 2038.
El crédito llegó con un objetivo urgente: apuntalar el nivel de reservas y facilitar el cumplimiento del pago de aproximadamente USD 4.200 millones correspondiente a Bonares y Globales que vencen el 9 de enero. Dentro de ese monto, el detalle oficial indicó que USD 2.567 millones se explican por Globales (capital e intereses) y USD 1.649 millones por Bonares (también entre capital e intereses). Como el vencimiento lo paga el Tesoro y los dólares del Repo ingresan al Banco Central, el esquema contempla un mecanismo para que Hacienda se haga de esas divisas y ejecute el pago.
La licitación despertó demanda por encima de lo ofrecido. El Banco Central informó que recibió ofertas por USD 4.400 millones —cerca de un 50% más que el monto licitado—, pero decidió adjudicar únicamente los USD 3.000 millones previstos. Según el comunicado, la decisión de no ampliar el monto respondió a la evaluación de las proyecciones de fortalecimiento de reservas. Los nombres de los bancos participantes no fueron difundidos: voceros de la entidad se limitaron a describirlos como instituciones de primera línea.
En paralelo, el mercado leyó el anuncio como una señal de financiamiento de corto plazo para atravesar el pico de pagos de enero. Con esa incertidumbre despejada, los títulos públicos en dólares operaron con mejoras moderadas y el riesgo país —medido por JP Morgan— descendió hasta la zona de 550 puntos, marcando los registros más bajos desde julio de 2018. También se vio una recuperación en acciones argentinas negociadas en Nueva York, con subas en el arranque electrónico de la rueda.
Además del Repo, en los últimos días se sumaron otras fuentes de dólares para el sector público, que el mercado siguió de cerca ante la cercanía del vencimiento: ingresos asociados a colocaciones y movimientos del Tesoro, y fondos extraordinarios vinculados a operaciones recientes. En ese cuadro, el préstamo por USD 3.000 millones terminó de funcionar como la pieza clave para cerrar la cuenta de la semana y evitar un impacto más fuerte sobre las reservas.






















