Un conflicto laboral sacude a Amsafé Rosario luego de que la histórica coordinadora del espacio de Salud Mental del gremio denunciara un “despido encubierto” sin causa y sin indemnización. Se trata de Silvana Lagatta, quien asegura haber trabajado durante dos décadas en el área y que, tras el recambio de conducción en la seccional, dejó de percibir sus honorarios y terminó judicializando el caso.
Según relató la propia Lagatta, comenzó a desempeñarse como coordinadora del área de Salud Mental en la delegación Rosario en 2005. El punto de quiebre, sostiene, llegó luego de las elecciones internas realizadas a fines de junio del año pasado, cuando se renovó la comisión directiva “como cada tres años”. En esa votación, explicó, “ganó un frente distinto al que venía desde el año 2004 sosteniendo la conducción de la delegación”: el Frente de los Trabajadores de la Educación, alineado a nivel nacional con Ctera, que se impuso “por 38 votos”.
La denunciante afirmó que, al mes siguiente del cambio de autoridades, comenzó la irregularidad. “En julio, cuando se debían abonar mis honorarios por mi tarea como coordinadora, no se me realiza el pago”, expresó. A partir de allí, indicó que realizó reclamos de manera informal, buscando una respuesta administrativa o una regularización, pero asegura que no obtuvo contestación.
Ante la falta de respuesta, contó que recurrió a asesoramiento legal. Un abogado laboralista envió una carta documento solicitando que se regularizara su situación, pero la contestación que recibió —según su testimonio— fue tajante. “Me responde el actual secretario seccional… que desconocen mi vinculación laboral con Amsafé y que mi petición era improcedente y maliciosa”, señaló.
A partir de esa negativa, Lagatta afirma que comunicó formalmente que se daba por despedida y reclamó el pago de los derechos laborales correspondientes. “Por lo tanto me tengo que dar por despedida, haciendo el reclamo por… que se me paguen todos los derechos laborales”, explicó, y confirmó que el caso ya avanzó a la vía judicial. “En este momento se dio curso de manera judicial a una demanda laboral por un despido encubierto”, concluyó.
El episodio abre un frente sensible en el gremio docente rosarino: el de las condiciones de contratación y continuidad de equipos técnicos que, según la denunciante, sostuvieron durante años espacios de acompañamiento clave como el de Salud Mental. Mientras el caso queda ahora en manos de la Justicia laboral, la denuncia agrega tensión a un escenario gremial atravesado por la reciente disputa electoral interna y la transición de autoridades en la seccional Rosario.
