Adrián Casagrande, representante del gremio, aseguró a Versión Rosario que el conflicto lleva al menos tres meses sin resolución y se encuentra en un punto límite. “Hace ya tres meses que los compañeros estaban sin cobrar los salarios”, afirmó, al tiempo que denunció una serie de incumplimientos por parte de la empresa que agravan aún más el escenario.
De acuerdo a lo expuesto por Casagrande, la problemática no se limita únicamente a la falta de pago de haberes. Los trabajadores también se encuentran sin cobertura de ART, sin aportes jubilatorios y sin obra social.
“Están sin ART trabajando en un laboratorio de productos veterinarios, no pagan jubilación, no están pagando obras sociales”, detalló. En este contexto, muchos empleados debieron afrontar por sus propios medios los costos de su cobertura médica.
La situación económica personal de los trabajadores se ha deteriorado profundamente. “Llegó un punto que ya la gente no tiene plata para trasladarse, no tienen medio de sustento”, advirtió el dirigente sindical.
Medidas de fuerza y tensión creciente
Frente a este escenario, los empleados iniciaron medidas de fuerza bajo la modalidad de retención de tareas. Casagrande aclaró que estas acciones no implicaron la toma de la planta ni presiones generalizadas: “En ningún momento tomamos la planta ni obligamos a todos a parar; los compañeros que querían trabajar lo hicieron”.
El miércoles pasado, según el testimonio del gremio, se presentó la presidenta de la empresa y, poco después, comenzaron a llegar telegramas de despido. “Ahora empezaron a caer telegramas de despedidos. No solamente no pagan los salarios, sino que también despiden al personal”, denunció Casagrande, quien aseguró que la presidenta dijo a viva voz, que los empleados que están realizando medidas de fuerza iban a ser despedidos.
Casagrande también hizo referencia a un acuerdo previo firmado en el Ministerio de Trabajo con uno de los titulares de la firma, Diego Barreto. Según indicó, las negociaciones venían avanzando hasta que, de manera repentina, se interrumpieron. “Habíamos firmado un acta de acuerdo, veníamos bien, pero de golpe se cortó. Dejaron de cobrar y la gente quedó sin sustento”, afirmó.



















