Los problemas edilicios en PAMI volvieron a quedar en el centro de la escena tras una serie de episodios registrados en los policlínicos 1 y 2. Trabajadores de ambos establecimientos advirtieron sobre un deterioro sostenido en las condiciones de infraestructura que, aseguran, afecta la prestación del servicio y la seguridad del personal.
En el edificio ubicado en Olivé al 1100, una rotura de cañería provocó una importante filtración de agua que impactó directamente en áreas sensibles como Hemoterapia y Laboratorio. El ingreso de agua anegó sectores completos, generó la pérdida de insumos y ocasionó el desprendimiento total del cielorraso en uno de los espacios afectados.
Restricciones en la atención y daños materiales
Como consecuencia del incidente, el funcionamiento del policlínico debió ser limitado. La atención quedó reducida a situaciones urgentes y pacientes internados, mientras que el servicio de Hemoterapia fue trasladado provisoriamente y el Laboratorio opera con capacidad reducida.
El colapso del techo dañó equipamiento considerado esencial para la actividad diagnóstica, lo que profundizó las dificultades operativas.
Según señalaron desde el personal, los inconvenientes estructurales no son recientes. Aseguran que existían advertencias previas sobre el estado de las instalaciones y que se habían solicitado inspecciones técnicas para evaluar riesgos edilicios.
Deficiencias acumuladas
Entre los reclamos también se mencionan fallas en sistemas de climatización en áreas críticas como guardia y quirófano, así como equipos de rayos fuera de servicio. Estas carencias, indican, impactan tanto en la calidad de atención como en las condiciones laborales.
El panorama se replica en el policlínico 1, ubicado en Sarmiento al 400, donde los trabajadores denunciaron la presencia de roedores y alacranes dentro del establecimiento. La situación incluye rastros de plagas en sectores internos, lo que encendió preocupación por cuestiones sanitarias.
Reclamo por soluciones estructurales
El personal sostiene que los episodios recientes son la manifestación más visible de un deterioro progresivo en la infraestructura de ambos centros de salud. Frente a este escenario, reclaman intervenciones urgentes que permitan garantizar condiciones adecuadas para pacientes y trabajadores.
Hasta el momento, el conflicto gira en torno a la necesidad de respuestas institucionales ante problemas que, según advierten, comprometen la normal prestación del servicio.
