La actividad de los kioscos atraviesa una de las situaciones más complejas de los últimos años en Argentina. Según un informe de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), en el último año más de 20.000 locales dejaron de funcionar y actualmente alrededor de 50 comercios cierran diariamente en todo el país.
El relevamiento señala que la problemática se explica por la fuerte caída del consumo, el aumento de costos operativos y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, factores que impactan de lleno en los pequeños comercios de barrio.
El sector advierte una crisis sin precedentes
El vicepresidente de UKRA, Ernesto Acuña, sostuvo que el rubro enfrenta un escenario crítico y aseguró que, desde la llegada del presidente Javier Milei al Gobierno, el sector habría perdido cerca de un tercio de los kioscos que operaban en el país.
“El derrumbe del consumo y el proceso inflacionario afectan directamente a una actividad que durante muchos años tuvo buena rentabilidad, pero que hoy se encuentra en retroceso”, afirmó el dirigente en declaraciones al medio AIRE.
Acuña también advirtió sobre el crecimiento de cadenas comerciales y franquicias, un fenómeno que —según señaló— está desplazando al kiosco tradicional de barrio.
Comercios familiares en riesgo
Desde la provincia de Santa Fe, Ricardo Mascheroni, integrante de la organización, describió una situación similar en diferentes ciudades del país y subrayó que el cierre de estos negocios tiene consecuencias sociales y económicas para muchas familias.
“En un kiosco suele trabajar toda una familia. Lo mismo ocurre con un almacén o un pequeño comercio barrial. Cuando uno de estos locales baja la persiana, no solo desaparece un negocio: también se pierde una fuente de ingreso familiar”, explicó.
Caída del consumo y aumento de costos
De acuerdo con el dirigente, numerosos comerciantes ya no logran cubrir gastos básicos como alquiler, tarifas de servicios e impuestos, lo que los obliga a reducir la actividad o cerrar definitivamente.
A este panorama se suma una marcada retracción del consumo, que afecta especialmente a los pequeños comercios minoristas.
Mayor concentración en el sector
Mascheroni advirtió además que el cierre de kioscos tradicionales está generando un proceso de concentración económica, con mayor presencia de cadenas comerciales y formatos de franquicias.
“Cuando desaparece el kiosco familiar también se pierde calidad de empleo y calidad de vida. Son lugares donde suelen trabajar padres, hijos o parientes, con horarios flexibles que incluso permiten estudiar o combinar otras actividades”, sostuvo.
Un fenómeno que se repite en distintas ciudades
Según la organización, la problemática se replica en distintos puntos del país, desde Santa Fe y Rosario hasta Buenos Aires, CABA y Paraná, donde incluso algunos kioscos históricos debieron cerrar sus puertas en los últimos meses.
Ante este escenario, desde UKRA aseguran que el sector se encuentra al borde de una crisis estructural y reclamaron medidas urgentes para reactivar el consumo y evitar lo que describen como un posible “riesgo de desaparición” del kiosco tradicional argentino.




















