La situación generó inquietud entre los empleados, que temen por la continuidad de la fábrica y por el futuro de la marca en el mercado local si la producción se detiene definitivamente.
Reducción de jornada para evitar más despidos
Frente a la caída de la actividad, los trabajadores acordaron con la empresa una reducción de la jornada laboral con el objetivo de preservar los puestos de trabajo restantes. Como parte de ese esquema, la producción se limita a los primeros días de la semana, con una disminución de horas trabajadas.
Esta medida implicó un recorte significativo en los ingresos de los empleados. La reducción equivale aproximadamente a dos jornadas laborales por quincena, lo que se traduce en una baja salarial considerable que afecta de manera directa al poder adquisitivo del personal.
En un contexto económico marcado por la inflación, la disminución de ingresos se convirtió en uno de los principales problemas para quienes continúan en la planta, donde gran parte del personal percibe salarios que rondan los 700 mil pesos.
Caída de ventas y presión de las importaciones
Dentro del sector se señala que la crisis responde a varios factores que afectan a la industria del calzado. Entre ellos se destacan la disminución del consumo interno, el impacto de la apertura de importaciones y las dificultades que enfrenta la producción nacional para competir con productos provenientes del exterior.
Estos elementos habrían provocado una reducción de los programas de fabricación en la planta, que actualmente cuenta con actividad limitada durante la semana.
Una planta clave para la marca en el país
La fábrica donde se produce calzado e indumentaria representa el único centro de producción de la marca en Argentina. Por ese motivo, los trabajadores consideran que un eventual cierre tendría consecuencias directas sobre la presencia de Topper en el mercado local.
El futuro de la planta también depende del acompañamiento institucional que recibió en los últimos meses por parte de autoridades provinciales y municipales. Sin embargo, esa asistencia estaría próxima a finalizar, lo que incrementa la incertidumbre sobre la continuidad de la actividad.
Preocupación en toda la industria
El conflicto se produce en medio de un contexto más amplio de dificultades para el sector industrial, donde se registran cierres de fábricas y reducción de personal en distintas actividades.
Ante este panorama, los trabajadores de la planta siguen de cerca la evolución de la empresa y buscan mantener la producción activa para preservar los empleos que aún permanecen.




















