La construcción sigue sin encontrar el piso firme para rebotar. A nivel nacional, la actividad trabaja con un nivel sensiblemente más bajo que en años anteriores, golpeada por la ausencia de obra pública de Nación y por un enfriamiento progresivo de la inversión privada. El resultado ya se mide en los principales indicadores del sector y, sobre todo, en el empleo: se perdieron más de 100 mil puestos de trabajo y todavía no hubo recuperación.
“La construcción tiene una realidad a nivel nacional que se está trabajando entre un 25% y un 30% menos de los valores que veníamos trabajando normalmente”, explicó Rubén Llenas, gerente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), delegación Rosario, en diálogo con VersiónRosario. “Esto se ve en el empleo, en el consumo de cemento, en todos los indicadores que tenemos”, añadió.
Sin obra pública nacional y con la privada en retroceso
Para Llenas, el principal factor es la salida del Estado nacional de la obra pública. “Se debe fundamentalmente al retiro de la obra pública del gobierno nacional, de la creación de infraestructura”, señaló.
Pero el freno no quedó limitado a lo público. Según el directivo, la obra privada —que había funcionado como motor compensatorio— empezó a perder fuerza en el último año. “La obra privada seguía traccionando hasta hace un año aproximadamente, pero se está deteriorando porque la gente que consume ese tipo de unidades, como vivienda en pozo o autoconstrucción, ha bajado muchísimo”, detalló.
Santa Fe, una excepción parcial por inversión provincial
En ese mapa de retracción general, Santa Fe aparece como un caso distinto, aunque con matices. Llenas sostuvo que la provincia mantiene un nivel de movimiento mayor gracias a la continuidad de proyectos de infraestructura. “En Santa Fe tenemos una realidad totalmente distinta: el gobierno provincial sigue apostando a la creación de infraestructura y ha tomado dinero del mercado de capitales”, afirmó.
Esa decisión sostiene actividad en algunos frentes, especialmente vinculados a obras públicas provinciales. “Las expectativas para lo que queda del año en Santa Fe son buenas”, indicó.
Empleo y consumo: el cuello de botella
El contraste provincial, sin embargo, no alcanza para revertir el cuadro general del sector, que sigue condicionado por la macroeconomía y el consumo. “Estamos trabajando con un 25% menos y hemos perdido en todo el país un poco más de 100.000 empleados. No los hemos recuperado”, remarcó.
Y dejó un diagnóstico que conecta construcción con el resto de la economía: mientras la demanda siga fría, no habrá nuevas incorporaciones. “Hablamos con empresarios e industriales de todos los rubros. Mientras no haya consumo, no hay ventas. Y mientras no hay ventas, las empresas no van a tomar empleados”, sintetizó.
Un 2026 con dos velocidades
Con un presupuesto nacional sin partidas relevantes para infraestructura, el sector no espera un giro en el corto plazo. “No va a cambiar, porque ya hay un presupuesto aprobado que no tiene plata presupuestada para hacer infraestructura”, advirtió Llenas.
Así, la construcción transita un 2026 a dos velocidades: Santa Fe sostiene parte del movimiento por obra pública provincial, pero a nivel país la actividad sigue en retroceso, con empleo perdido y un mercado privado que también se enfría. El problema de fondo, según el sector, es simple y duro: sin consumo, no hay inversión; y sin inversión, no hay nuevos trabajadores en obra.



















