Amigos y allegados del suboficial Oscar Eduardo “Chimi” Valdéz se concentraron este miércoles por la tarde frente a la Jefatura de la Unidad Regional II, en Ovidio Lagos y Gutiérrez, para reclamar por el cuidado de los efectivos policiales en materia de salud y condiciones laborales. La manifestación incluyó carteles, pancartas, quema de gomas y un corte parcial de calle.
La protesta se realizó en la tarde de hoy tras confirmarse el fallecimiento de Valdéz, de 32 años y oriundo de la zona rural de Vera, quien permanecía internado en grave estado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) desde el lunes, cuando intentó quitarse la vida en el interior de la Jefatura.

Según se reconstruyó, el episodio ocurrió frente al edificio del Cuerpo Guardia de Infantería (CGI), dependencia donde el agente prestaba servicio desde 2019, aunque estaba con licencia médica desde junio de 2025. Ese lunes se presentó de uniforme con la intención de volver a trabajar y, en un momento, tomó el arma reglamentaria de una compañera y se dirigió al puesto 3, donde se efectuó un disparo en la cabeza.
Fuentes de la fuerza indicaron que el suboficial había atravesado una grave enfermedad: fiebre hemorrágica argentina, por la que permaneció cerca de 50 días en terapia intensiva y tuvo una recuperación prolongada. Tenía prevista para el 23 de febrero una junta médica que iba a evaluar su reintegro.

La noticia generó conmoción también en el norte santafesino, especialmente en Reconquista, donde Valdéz había trabajado en el destacamento de barrio América, la Comisaría II y el Comando Radioeléctrico. El caso reavivó la preocupación dentro de la institución por el bienestar psicológico de los agentes y las condiciones en las que desempeñan su labor.





















