La edil María Eugenia Schmuck, presidenta del cuerpo, fue la voz del bloque en una conferencia de prensa convocada en el Palacio Vasallo en donde trazó un cuadro concreto de lo que implica la medida para casi 400.000 familias rosarinas.
El régimen de zona fría implica un subsidio sobre la factura de gas para los usuarios de las regiones con climas más rigurosos. En Rosario, según precisó Schmuck, hay 388.919 personas alcanzadas por ese beneficio. En toda la provincia de Santa Fe, la cifra supera los 2 millones de usuarios distribuidos en 8 departamentos. Si el Senado convalida la media sanción aprobada en Diputados, esas familias recibirían un aumento de entre el 30 y el 50% en su factura de gas, en pleno inicio del invierno.
El momento del ajuste: “A un mes de los fríos más tremendos”
Schmuck fue directa al señalar el problema de fondo: más allá del debate sobre subsidios, el momento elegido para aplicar el recorte es especialmente grave. El ajuste llegaría a las facturas justo cuando las temperaturas comiencen a bajar con fuerza. “¿Cómo le explicás a una mamá que es un privilegio calentar una casa a un mes de los fríos más tremendos que se esperan?”, planteó. La concejala aclaró que el bloque no defiende subsidios indiscriminados ni sin criterio, pero sostuvo que cualquier quita debe hacerse con gradualidad y planificación, no de manera abrupta sobre un derecho público esencial que la propia Constitución Nacional reconoce como tal.
El efecto en cadena sobre la economía local
Schmuck desarrolló la lógica del impacto económico en cascada. Para las familias que no llegan a fin de mes, un aumento del 50% en el gas no es un ajuste presupuestario: es una decisión que desplaza gasto de otros rubros esenciales. “Un 50% más es menos comida que ponés arriba de la mesa, y entonces la gente consume menos, cuando consume menos se produce menos, cuando se produce menos hay menos empleo”, resumió. En ese marco, calificó la medida de “absolutamente regresiva” y cuestionó su coherencia con el objetivo oficial de controlar la inflación: sostener ese indicador a costa de las necesidades básicas de los vecinos, dijo, no es una política estratégica.
Santa Fe aporta y recibe menos: el reclamo federal
El trasfondo del reclamo es más amplio que la zona fría. Schmuck encuadró el episodio dentro de una relación federal que el bloque considera inequitativa: Santa Fe aporta en términos productivos y de recursos, y además se hace cargo de responsabilidades que la Nación abandonó, desde obra pública hasta el mantenimiento de la circunvalación y el Monumento a la Bandera. “Basta, no podemos seguir haciéndonos cargo de este ajuste que se decide en Buenos Aires”, afirmó.
