La Municipalidad de Rosario dispuso la clausura administrativa del Rosario Rowing Club luego de detectar la realización de una fiesta sin permiso dentro de sus instalaciones y de constatar, además, que la institución no cuenta con habilitación municipal definitiva. La faja de clausura quedó colocada en el ingreso al predio de avenida Colombres 1798, aunque las actividades deportivas y sociales para socios continuaban desarrollándose.
El procedimiento que derivó en la sanción se originó el 15 de marzo, cuando inspectores de Control municipal llegaron al club a partir de una denuncia de vecinos. Según el acta oficial citada por La Capital, en el lugar se desarrollaba una fiesta de carnaval con DJ, equipos de música y entradas de 14 mil pesos. Los agentes dejaron asentadas varias irregularidades: falta de habilitación, organización de una fiesta clandestina, venta de bebidas alcohólicas, alteración del entorno y ausencia de personal de seguridad acorde a la normativa.
El conflicto, sin embargo, no se limita a ese evento puntual. De acuerdo con los registros municipales, el club nunca obtuvo una habilitación definitiva y solo contó con permisos provisorios por seis meses en dos oportunidades. A eso se sumaron observaciones técnicas posteriores, entre ellas deficiencias en instalaciones eléctricas y objeciones sobre construcciones ubicadas en sectores considerados fuera de dominio.
Desde la institución sostienen que el problema de fondo es otro. Los directivos afirman que desde hace cuatro años tramitan una regularización que no logran destrabar y cuestionan las condiciones impuestas por el municipio para avanzar. En particular, rechazan firmar una declaración jurada que, según la nota, los obligaría a resignar eventuales reclamos por daños y perjuicios si más adelante la autorización fuera revocada o si debieran afrontar demoliciones o adecuaciones ligadas a una futura delimitación de la línea de ribera.
El Rowing plantea que cuenta con planos de mensura y escrituras que respaldan su ocupación del predio, y sostiene que el área ganada al río corresponde a tierra sedimentada. La discusión con el municipio gira alrededor de cómo encuadrar esa situación: si puede otorgarse una habilitación definitiva sobre la parte regularizada y una provisoria sobre el resto, o si corresponde un permiso general bajo otro esquema normativo.
Así, la clausura expuso dos problemas superpuestos: una infracción concreta por un evento no autorizado y una disputa más profunda por la situación dominial y administrativa de uno de los clubes históricos de la costa rosarina.




















