Todo comienza el 23 de diciembre, cuando la familia de Luna Zárate al notar la ausencia de la joven de 13 años después de unas horas, comienza a tratar de ver adonde se encuentra.
La posible cita con un chico ese día hizo que la alarma primero se encendiera por ese lado y tras varios días de búsqueda, la familia decidió denunciar la desaparición de la niña recién el 30 de diciembre.
Hay personas que al minuto de una posible desaparición están en la comisaría escuchando que tienen que pasar 48 horas para poder realizar una denuncia de este tipo y hay otras que no confían o no tienen la costumbre de golpear las puertas de la policía para cosas como esta.
La cuestión es que el dispositivo policial comenzó a partir del 30 de diciembre buscando el paradero de Luna Zárate, de 13 años que había sido vista por última vez un 23 de diciembre. Desde fiscalía se entrevistó al joven que había tenido una presunta cita con la adolescente, pero esa línea de investigación fue descartada, hasta que ayer en plena emisión de Telenoche, donde la abuela de la niña reclamaba, una mujer llamó al programa para decir que la había visto en el HECA.
Tras este llamado la familia de Luna fue conducida al Instituto Médico Legal en donde reconociendo el cuerpo de la joven, que se encontraba allí desde la madrugada del 24 de enero cuando lamentablemente había sido atropellada por un Ford Focus en Circunvalación y Avellaneda.
¿Cómo pudo pasar más de un mes sin que nadie cruzara esos datos?
La pregunta que todo el mundo se hizo y la cual con mucho respeto, el ministro de Seguridad Pablo Cococcioni decidió esquivar, asegurando que necesita primero tener los datos de la investigación en curso para poder dárselos a la familia.
La hipótesis que se plantea, responden a los primeros datos que pudieron recabarse en base al siniestro vial que terminó con la vida de Luna. La adolescente era una chica que por contextura física no aparentaba tener la edad que realmente tenía. El conductor del auto que la atropelló no encontró ni dni ni celular ni algo para poder identificar a la joven que llevó al HECA, que no logró sobrevivir.
El cotejamiento con las bases de datos de mayores de edad no arrojó ningún dato positivo, porque justamente la niña era menor de edad, aunque su cuerpo no lo demostrara por eso no había tenido que hacer aún la renovación de documento.





















