Con mercadería en depósito y precios que, según los comerciantes, hoy resultan “más competitivos” por la constate entrada de productos importados, calle San Luis transita un febrero con poca demanda y expectativas puestas en un único punto de inflexión: el regreso de las compras vinculadas al inicio de clases.
“Estamos esperando que arranque la demanda del inicio escolar, para que la gente se equipe y mande a los chicos al colegio”, resumió Miguel Rucco, referente del centro comercial a cielo abierto, en diálogo con VersiónRosario. El diagnóstico es claro: oferta hay, movimiento no.
Más importados, más variedad… pero sin compradores
De acuerdo con Rucco, el comercio del corredor llega al tramo final del verano con stock suficiente y con una composición de productos que cambió respecto de otros años. “Mercadería tenemos: nacional, importada, la que sea. Nuestros proveedores habituales siguen, pero muchos mutaron con la flexibilidad que hay ahora para importar y aparecieron muchos nuevos importadores. Hay más productos importados”, explicó.
El fenómeno, asegura, se nota en la variedad y en los valores. “Está buena la mercadería, está bueno el precio, pero no hay demanda”, sintetizó, en una frase que se repite entre locales de indumentaria, calzado y rubros vinculados al consumo cotidiano.

Rucco reconoció que el comportamiento estacional influye: enero y febrero suelen ser meses donde parte de la demanda se traslada a vacaciones. Sin embargo, remarcó que este año el impacto fue mayor. “La temporada estival y los días de calor siempre empujan a que la gente se vaya. Pero este año fue menor que otros”, señaló.
El calendario tampoco ayuda. Con feriados y jornadas reducidas, febrero se vuelve un mes “más corto”, y el comercio lo siente. “Sabemos que el fin de semana largo mueve hotelería y gastronomía, pero para el comercio habitual es difícil. Igual hay que afrontar los gastos”, advirtió.
Costos arriba, márgenes bajo presión
En ese escenario, el problema deja de ser solamente la venta del día: pasa a ser el equilibrio del negocio. “La estructura cada vez pesa más y los servicios están más caros, siguen aumentando. Con menor venta tenemos que agudizar el ingenio, chequear márgenes de utilidad para conquistar esa demanda”, explicó el referente, dando cuenta de una ecuación que se ajusta por el lado de los costos fijos.
Sin cierres masivos, pero con descapitalización
Consultado por la situación de los locales, Rucco sostuvo que por ahora no se registran cierres en San Luis, aunque el sostén llega con medidas defensivas. “Los locales no cerraron. Están aguantando: a lo mejor con reservas, o achicando stock, descapitalizándose en algún caso”, describió.
La expectativa, en el sector, está puesta en la “fecha puntual” que reactive cada rubro. En el caso de San Luis, el mayor impulso debería llegar con el combo clásico del inicio escolar: indumentaria, calzado, útiles y accesorios. Según Rucco, el movimiento podría sentirse “después del Carnaval”, cuando el consumo vuelva a enfocarse en la vuelta a clases.
Mientras tanto, el corredor comercial muestra una postal particular: vidrieras abastecidas, mayor presencia de importados y comerciantes sosteniendo la persiana arriba, pero con una frase que se repite puerta a puerta: hay mercadería, faltan compradores.





















