Rosario volvió a poner sobre la mesa un viejo anhelo: sumar vuelos directos a Estados Unidos desde el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, en Fisherton. La posibilidad aparece en el radar como parte de una estrategia para mejorar la conectividad internacional de la ciudad, con el Mundial de Fútbol 2026 como gran catalizador, pero también con un objetivo de fondo: potenciar el turismo, los negocios y el movimiento logístico del área metropolitana.
Las gestiones se enmarcan en la participación de autoridades provinciales en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) que se desarrolla esta semana en Madrid, donde distintas delegaciones buscan avanzar con acuerdos y contactos para ampliar la oferta de destinos y frecuencias desde el interior del país.
En ese contexto, desde el entorno aeroportuario reconocieron que existen conversaciones abiertas con Aerolíneas Argentinas y que también se vienen realizando acercamientos con compañías del exterior. La idea que se analiza es que la ciudad pueda contar con una conexión directa y sostenida, no limitada a un vuelo eventual por el evento deportivo.
“Lo estamos gestionando. Rosario necesita y merece tener una ruta directa que se mantenga de forma regular”, señalaron desde la administración de la aeroestación, al remarcar que el objetivo no se reduce a un momento puntual, sino a consolidar una alternativa permanente de salida internacional desde Fisherton.
La posibilidad de una ruta hacia Estados Unidos se vincula de manera inmediata con el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, un torneo que moviliza miles de personas y genera demanda de transporte en todo el continente. Pero quienes impulsan la iniciativa sostienen que, más allá de la Copa del Mundo, la conexión podría convertirse en una herramienta clave para el posicionamiento de Rosario en el mapa aéreo regional.
Otro elemento que aparece como “plus” en los argumentos es el vínculo simbólico de la ciudad y la provincia con la Selección Argentina, con figuras de proyección global como Lionel Messi y Ángel Di María. En el clima mundialista, ese componente funciona como atractivo extra a la hora de promocionar la plaza rosarina y reforzar su perfil como punto de partida para el turismo y los grandes eventos.
Por ahora, el proyecto está en etapa de tratativas y proyección, pero la señal es clara: Rosario busca no quedar afuera del circuito internacional y pretende transformar el impulso del Mundial 2026 en una oportunidad concreta para sumar conectividad aérea que permanezca más allá del calendario deportivo.
