La provincia de Buenos Aires no contará este año con un stand institucional en la Feria Internacional de Turismo de América Latina (FIT), una decisión inédita que abrió cuestionamientos dentro del sector y obligó a numerosos municipios bonaerenses a buscar alternativas para mantener su presencia en el encuentro.
La determinación fue comunicada por la subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, durante una reunión del Consejo Federal de Turismo. Según explicó la funcionaria, el Gobierno de Axel Kicillof resolvió redireccionar los recursos previstos para la feria hacia acciones de promoción y asistencia directa a destinos y prestadores.
De acuerdo con la información publicada por el portal Turismo Cero, la decisión generó malestar e interrogantes en el sector turístico por el costo promocional y político que implica que el principal destino de turismo interno del país quede sin representación institucional propia en la FIT 2026.
Casi $1.000 millones bajo discusión
El argumento central de la Provincia es económico.
Buenos Aires disponía históricamente de uno de los espacios más grandes dentro de la feria. Para esta edición tenía reservados alrededor de 840 metros cuadrados, cuyo alquiler representaba un piso cercano a los $220 millones. Si se incorporaban construcción, diseño, pantallas, personal, conectividad, logística y acciones promocionales, el desembolso total proyectado se acercaba a los $1.000 millones.
Martínez consideró que, en el contexto actual, destinar esa suma a un evento de pocos días resultaba difícil de justificar y anticipó que el dinero será utilizado en políticas de promoción territorial y digital, apoyo a eventos locales, acciones junto con Banco Provincia y una mayor presencia institucional dentro del territorio bonaerense.
La funcionaria vinculó además la decisión con el deterioro que atraviesa el turismo interno. Según los números expuestos por la Provincia, la ocupación promedio durante las vacaciones de invierno rondó apenas el 23%, en un escenario de fuerte retracción del consumo turístico.
Una decisión económica con contenido político
La salida de la FIT, sin embargo, no fue presentada exclusivamente como una medida de ahorro.
Según publicó Turismo Cero, desde el propio Gobierno bonaerense reconocieron que la ausencia también constituye una señal política frente a la situación de la actividad y a las políticas impulsadas por la administración nacional.
Martínez sostuvo públicamente que la decisión buscaba también denunciar el escenario que atraviesa el turismo dentro de la provincia. A eso sumó un cuestionamiento al Gobierno nacional por haber discontinuado aportes que, según afirmó, anteriormente cubrían parte de los costos que tenían las provincias para participar de la feria.
El debate pasó entonces de una discusión estrictamente presupuestaria a otra más amplia: si era necesario retirarse por completo del evento o si existían alternativas para reducir el gasto sin perder presencia.
Otros actores del sector plantearon que entre destinar $1.000 millones a un despliegue de gran escala y directamente no participar existían opciones intermedias, como reducir metros cuadrados, utilizar estructuras más austeras o concentrarse exclusivamente en encuentros comerciales.
Más de 40 municipios buscan llegar por su cuenta
La principal consecuencia de la retirada provincial comenzó a sentirse entre los municipios.
Más de 40 distritos iniciaron gestiones para conseguir espacios propios dentro de la FIT y evitar quedar afuera de una de las principales vidrieras del turismo regional.
Mar del Plata y Tigre cuentan históricamente con presencia independiente, pero otras ciudades como Tandil, Pinamar, Necochea, Junín y Avellaneda comenzaron a negociar sus propios lugares después de conocerse la decisión bonaerense.
Solo un grupo de siete destinos reunió solicitudes por aproximadamente 317 metros cuadrados, equivalente a casi el 38% de la superficie que había reservado originalmente la Provincia.
La situación resulta especialmente compleja para localidades pequeñas, que dependían del stand bonaerense para mostrar su oferta sin afrontar individualmente el costo de una estructura propia.
Para esos municipios, la FIT funciona como una oportunidad concentrada para presentar destinos, productos y experiencias ante miles de visitantes, agencias y operadores con los que difícilmente podrían conectarse mediante campañas individuales.
El contraste con otras provincias
La decisión bonaerense también comenzó a compararse con la estrategia adoptada por otras jurisdicciones que enfrentan restricciones presupuestarias.
Misiones, por ejemplo, redujo su participación ante la necesidad de destinar recursos a contingencias vinculadas con El Niño, pero no abandonó completamente la feria. En su lugar, achicó su superficie, distribuyó prestadores dentro de espacios de operadores privados y reforzó la promoción específica de Puerto Iguazú.
Ese antecedente alimentó el cuestionamiento sobre si Buenos Aires podría haber seguido un camino similar.
Según publicó Turismo Cero, uno de los interrogantes centrales del sector es si la cancelación completa responde únicamente a una cuestión de costos o si el enfrentamiento político entre la Provincia y la Nación terminó influyendo sobre una decisión que afecta directamente a municipios y prestadores.
Una ausencia significativa en el 30º aniversario de la FIT
La controversia adquiere mayor relevancia porque la edición 2026 marcará el 30º aniversario de la Feria Internacional de Turismo.
En 2025, la exposición reunió a más de 140.000 visitantes, representantes de 59 países y destinos, cerca de 1.900 expositores y más de 10.800 reuniones comerciales.
La Provincia sostiene que puede obtener un mayor rendimiento aplicando los recursos directamente sobre el territorio.
Quienes cuestionan la decisión responden que la feria no representa únicamente un costo de infraestructura, sino también un espacio de posicionamiento, generación de contactos comerciales y visibilidad para destinos que no cuentan con capacidad promocional propia.
La discusión quedará ahora atravesada por los resultados: el Gobierno bonaerense deberá demostrar si la reasignación de casi $1.000 millones consigue generar un impacto mayor que el que hubiera producido su presencia institucional en la FIT, mientras decenas de municipios se preparan para sostener por cuenta propia el espacio que hasta ahora les proporcionaba la Provincia.
