Presionada por un frente judicial que expone la fragilidad financiera del grupo, Bioceres atraviesa un nuevo capítulo de crisis: un conjunto de acreedores tomó el control de ProFarm Group, su brazo tecnológico en Estados Unidos, en una operación valuada en torno a los u$s15 millones, una cifra ínfima frente a los más de u$s243 millones que la compañía había desembolsado en 2022 para quedarse con ese activo.
La disputa se disparó por presuntos incumplimientos vinculados a pagarés y garantías entregadas en el marco de un contrato firmado en agosto de ese año; Bioceres negó las acusaciones y buscó frenar la ejecución, pero en diciembre de 2025 la Justicia rechazó el planteo y dejó habilitado el avance sobre colaterales y subsidiarias ligadas a ProFarm, abriendo el camino para una transferencia forzada. En los expedientes judiciales se menciona a fondos como Jasper Lake Ventures, Solel-Bioceres SPV, Redwood Enhanced Income y Liminality Partners, que además vienen incrementando su influencia accionaria: Jasper Lake, por ejemplo, informó a reguladores estadounidenses derechos sobre un paquete que ronda el 12% del capital (entre tenencia directa y notas convertibles).
En paralelo y con Federico Trucco —CEO, cada vez más señalado por el mercado— en el centro de las miradas, el derrumbe bursátil de BIOX no encuentra piso: el papel opera cerca de los u$s1 (este 28 de enero cotizaba alrededor de u$s1,16), un umbral crítico porque Nasdaq considera en falta a una compañía si su precio de oferta (“bid price”) permanece por debajo de u$s1 durante 30 ruedas consecutivas y, de no recomponer, puede iniciar el proceso que termina en el desliste del activo.
En ese contexto, el mensaje corporativo de que la ejecución “no afecta la operación cotidiana” suena más a consuelo de ocasión que a diagnóstico realista, cuando una empresa se ve obligada a desprenderse, a precio de remate, de lo que alguna vez presentó como su motor de innovación en EE.UU., el mercado no lee “continuidad”, lee deterioro —y empieza a descontar que la crisis puede escalar más rápido que cualquier comunicado.
