La crisis que atraviesa Bioceres suma este 25 de febrero un capítulo determinante: la asamblea de accionistas debatirá si impulsa una “acción social de responsabilidad” para demandar a exdirectivos por el deterioro financiero que derivó en el default y en el frente judicial abierto alrededor de la compañía. La votación llega en medio de acusaciones cruzadas entre la conducción histórica y el bloque que pasó a controlar la estructura societaria en 2025.
Dos relatos enfrentados: “mala administración” vs “asfixia inducida”
El punto central del encuentro es si los accionistas habilitan avanzar judicialmente contra Federico Trucco y Manuel Alberto Sobrado, a quienes desde el sector que impulsa la medida se señala como responsables de decisiones que habrían contribuido a la crisis. La herramienta legal —la acción social de responsabilidad— busca reclamar daños a administradores cuando se considera que su gestión perjudicó a la sociedad.
Del otro lado, el espacio vinculado a los fundadores y a la “conducción histórica” sostiene una lectura distinta: plantea que detrás del colapso hubo una estrategia financiera para llevar a la empresa a una situación límite, depreciar activos y reordenar el control a bajo costo. En esa línea, apuntan sus críticas al bloque inversor asociado a Union Group Venture Limited y al empresario uruguayo Juan Sartori, que consolidó poder sobre la estructura superior del conglomerado durante 2025.
El punto de quiebre: cambio de conducción y pedido de quiebra
En el trasfondo, los documentos societarios y las reconstrucciones periodísticas ubican un hito: tras el recambio de autoridades a fines de 2025, la sociedad local Bioceres SA avanzó con una presentación judicial que aceleró el conflicto. Según lo publicado, la velocidad de esas decisiones disparó lecturas opuestas: para el sector que hoy conduce, la insolvencia hacía inevitable el camino elegido; para accionistas históricos, el giro fue funcional a un reordenamiento de poder.
Rizobacter, la “joya” del grupo bajo presión
En la disputa aparece un nombre que concentra miradas: Rizobacter, una de las compañías más valiosas del ecosistema. De acuerdo con lo reportado, puertas adentro se habla de “hostigamiento financiero” y de una estrategia típica de toma sobre activos estresados, donde la urgencia de liquidez de la controlante impacta sobre el valor percibido de sus unidades más atractivas.
Qué se juega en la asamblea
Si la asamblea aprueba la acción social de responsabilidad, se abriría un nuevo frente judicial contra exadministradores y la tensión interna escalaría. Si no prospera, el bloque que impulsa esa vía quedará obligado a buscar otras herramientas para encauzar el conflicto, mientras la compañía sigue atada a decisiones judiciales y a la necesidad de ordenar pasivos. En cualquier caso, el resultado impactará en la disputa mayor: quién manda en uno de los grupos biotecnológicos más emblemáticos nacidos en Rosario y con ramificaciones internacionales.






















