La organización ambiental Cuidemos Nuestros Árboles encendió la alarma por lo que describe como una tala indiscriminada en distintos barrios de Rosario y reclamó una audiencia urgente con el intendente Pablo Javkin. A través de una carta dirigida al Palacio de los Leones, la ONG pidió ser recibida “sin intermediarios” para exponer la situación y exigir controles, transparencia y cumplimiento efectivo de la normativa vigente sobre arbolado urbano.
“Todos los días nos llegan mensajes de vecinos y vecinas con fotos, videos y audios. Árboles sanos que se sacan porque están un poco torcidos, porque molestan a una obra o porque las constructoras consiguen un permiso excepcional con la promesa de replantar algo que muchas veces no sucede”, denunció Silvia Molina, referente de la organización, en diálogo con VersiónRosario.
Según plantean desde la ONG, el conflicto no es puntual ni aislado. Aseguran que la remoción de ejemplares se repite en distintos puntos de la ciudad y que, en numerosos casos, se vincula a proyectos privados o intervenciones urbanas que priorizan el avance de obras por sobre la preservación del arbolado. En ese marco, advirtieron que el problema se profundiza cuando no hay seguimiento posterior sobre las compensaciones ambientales.
Uno de los reclamos centrales apunta a la falta de información oficial. Molina sostuvo que solicitaron en reiteradas oportunidades al Secretario de Ambiente datos sobre replantaciones y compensaciones, pero que hasta el momento no recibieron respuestas documentadas. “Le pedimos la información sobre las compensaciones: dónde fueron plantadas, cuántos árboles se donaron. Jamás nos dio un registro de nada. Siempre prometió y nunca nos entregó nada”, afirmó.
La organización también cuestionó supuestas acciones municipales contra constructoras por infracciones vinculadas a la poda o tala. “Se habló de que se hicieron actas a constructoras. Fuimos al Tribunal de Faltas a verificar esas actas y no estaban hechas”, aseguró la referente, al describir un escenario que, según la ONG, combina permisos excepcionales, falta de control y escasa trazabilidad sobre las sanciones.
En su análisis, Molina apuntó contra una mirada de planificación urbana que, a su entender, sigue privilegiando el cemento por encima de soluciones integrales. “La ciudad sigue pensándose desde una lógica de infraestructura basada en el cemento, cuando existen alternativas que incluyen la preservación de la infraestructura verde”, señaló.
En ese sentido, la ONG recordó que la nueva ordenanza de arbolado urbano declara al arbolado como patrimonio natural y cultural, y reclamó que ese reconocimiento no quede solo en lo declarativo. “Esa norma tiene que empezar a cumplirse lo antes posible”, remarcó Molina.
Con ese panorama, Cuidemos Nuestros Árboles insiste en un encuentro directo con el intendente Javkin para discutir medidas urgentes: controles más estrictos, registro público de compensaciones, fiscalización efectiva de permisos y sanciones reales ante incumplimientos. “Queremos hablar directamente con el intendente, sin intermediarios”, cerró Molina, al advertir que la pérdida del arbolado urbano no es solo una cuestión estética, sino un retroceso ambiental que impacta en la calidad de vida de la ciudad.






















