Trabajadores y referentes gremiales del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que el organismo atraviesa un proceso de vaciamiento que amenaza su capacidad operativa y científica. La denuncia apunta a recortes presupuestarios, pérdida de personal especializado y un deterioro de una estructura técnica con 153 años de historia, clave para la elaboración de pronósticos, alertas y monitoreo climático.
Según el planteo difundido, el ajuste no impacta solo sobre la planta laboral, sino también sobre la previsibilidad meteorológica que requieren actividades sensibles como la aviación, la producción agropecuaria, la navegación y la gestión del riesgo ante eventos extremos. En esa línea, sostienen que debilitar al SMN implica afectar un servicio público estratégico para la seguridad y la economía.
La preocupación crece además por el perfil técnico del organismo. A diferencia de otras dependencias estatales, el Servicio Meteorológico concentra profesionales altamente especializados, equipamiento específico y redes de observación cuya continuidad depende de inversión sostenida y personal capacitado. Desde ese enfoque, la advertencia no habla solo de ajuste, sino de una posible pérdida de capacidades difíciles de reconstruir en el corto plazo.
Así, el conflicto abre una discusión más amplia sobre el costo de recortar áreas científicas y técnicas del Estado. En este caso, lo que se pone en juego no es solo una estructura administrativa, sino una herramienta central para anticipar fenómenos climáticos y reducir sus impactos.





















