La industria textil volvió a encender alarmas por el crecimiento de maniobras de subfacturación en las importaciones. Según un informe privado elaborado sobre la base de datos oficiales, el 76% del volumen importado por la cadena de valor del sector habría ingresado al país con valores declarados por debajo de los precios de referencia de mercado, en algunos casos con cifras consideradas inverosímiles.
El trabajo sostiene que el fenómeno se expandió con fuerza tras la eliminación de ciertos controles aduaneros y de barreras de calidad. De acuerdo con ese relevamiento, en términos de operaciones el subregistro alcanzaría al 50% de los movimientos, pero medido por peso el impacto sería todavía mayor: más de tres cuartas partes de los kilos importados habrían sido declarados a precios sensiblemente menores que los observados en años anteriores.
Entre los ejemplos señalados aparecen casos extremos. La nota menciona remeras declaradas a un centavo de dólar, equivalentes a unos 14 pesos al tipo de cambio de ese momento. También se detallan prendas de algodón que en 2023 se importaban a unos 21 dólares y que ahora figuran en los registros a apenas 1 dólar, además de abrigos de fibra sintética que habrían pasado de valores cercanos a 11,84 dólares a apenas 2 dólares.
El informe desagrega además el problema por segmentos de la cadena textil. Según esos datos, la subfacturación alcanzaría al 75% de las materias primas, al 81% de los hilados, al 74% de los tejidos planos, al 93% de los tejidos de punto, al 51% de las confecciones y al 67% de las prendas terminadas. En conjunto, la estimación habla de unos 330 millones de kilos subfacturados.
Desde el sector industrial advierten que este tipo de maniobras no solo perjudica a los fabricantes locales por la competencia desleal, sino que también tiene impacto fiscal, ya que reduce la base sobre la cual se calculan percepciones de IVA, Ganancias y derechos de importación. En esa línea, la nota remarca que los derechos de importación y la tasa estadística estuvieron entre los rubros con peor desempeño en la recaudación de marzo, con una caída interanual del 17,3%.
La preocupación aparece en un contexto complicado para la actividad manufacturera. Según los datos citados en el artículo, la actividad industrial cayó 3% interanual en febrero y acumuló ocho meses consecutivos de retroceso. A eso se suman otros factores que el empresariado viene señalando como obstáculos estructurales, entre ellos el costo del financiamiento, los problemas logísticos, las deficiencias de infraestructura y un tipo de cambio apreciado.
En ese escenario, referentes industriales insisten en que el problema de la subfacturación debería tener una respuesta más firme por parte del Estado, mientras crece la tensión entre la apertura comercial impulsada por el Gobierno y los reclamos de sectores productivos que denuncian un terreno cada vez más desigual.
