Aguas Santafesinas puso en marcha un nuevo esquema tarifario que modifica la forma en que se calcula el servicio y trae aumentos de hasta el 14% promedio en las facturas. La empresa dejó atrás el sistema que regía desde 1995 y lo reemplazó por una metodología que busca reflejar con mayor fidelidad los costos reales de producción y distribución.
El cambio se apoya en la Ley 14.272, que declaró la emergencia en la prestación del servicio de agua y saneamiento y habilitó a redefinir el régimen tarifario. Desde Assa sostienen que la actualización apunta a darle sostenibilidad al sistema, hacerlo más equitativo, transparente y previsible, y evitar que la tarifa quede atrasada frente a la evolución de los costos.
La principal novedad pasa por el cálculo del metro cúbico de agua. A partir de ahora, el valor se determina según un Costo Medio Ponderado que contempla variables como energía, mano de obra, insumos químicos, mantenimiento y otros gastos operativos. Además, el nuevo régimen incorpora bandas de consumo progresivas, un cargo fijo diferenciado, una nueva tarifa social, integración de acueductos al sistema general y reglas específicas para exenciones y cargos especiales.
La aplicación del esquema comenzó en marzo y tendrá impacto en el segundo bimestre de 2026. Según la empresa, el aumento promedio rondará el 14%, aunque el monto final dependerá del nivel de consumo y de la categoría de cada usuario. Assa también anticipó que el rediseño tarifario está vinculado a una estrategia más amplia para avanzar hacia la universalización de la micromedición en toda la provincia.
Con este cambio, la discusión ya no pasa solo por la suba inmediata en la boleta, sino por una transformación más profunda del sistema: desde ahora, el precio del agua quedará atado a parámetros técnicos y costos actualizados, en lugar de seguir calculándose con una lógica que llevaba tres décadas sin modificaciones estructurales.