Manuel Adorni buscó bajar la tensión política generada por sus declaraciones sobre el viaje que realizó a Nueva York junto a su esposa y reconoció que se expresó mal al intentar justificar la presencia de su pareja en la comitiva oficial. El jefe de Gabinete admitió públicamente que no debió haber usado la palabra “deslomarse”, la expresión que había quedado en el centro de la polémica tras una entrevista televisiva.
La controversia se desató luego de que Adorni defendiera el viaje argumentando que había ido a trabajar intensamente a Estados Unidos y que por eso quería estar acompañado por su mujer. Esa explicación generó críticas desde distintos sectores políticos y en redes sociales, en medio de cuestionamientos más amplios por el uso de recursos oficiales y por la presencia de familiares en actividades del Gobierno.
Frente a esa reacción, el funcionario publicó un mensaje en el que intentó corregir el foco. Allí sostuvo que pudo haber pronunciado una frase desacertada en una intervención en vivo y remarcó que cometió un error al elegir ese término. Al mismo tiempo, defendió el trabajo que viene realizando junto al presidente Javier Milei y el resto del gabinete, al asegurar que detrás de sus explicaciones siempre estuvo la intención de mostrar la tarea que desarrolla el oficialismo desde que asumió.
En ese mismo descargo, Adorni afirmó que las acciones del Gobierno se llevan adelante con honestidad y con plena conciencia del escenario político en el que se mueven. También agradeció el respaldo recibido por parte de integrantes del gabinete nacional y del Presidente, y cerró con un mensaje de reafirmación política, al señalar que seguirán trabajando “por los argentinos de bien”.
La rectificación llegó en un contexto especialmente sensible para el funcionario, que en las últimas horas quedó bajo presión por varias situaciones vinculadas a sus viajes y a la exposición pública de su entorno familiar. El episodio de Nueva York, lejos de cerrarse con su primera explicación, terminó escalando y obligándolo a revisar el tono de sus propias palabras.