La planta de Acindar en Villa Constitución vuelve a enfrentar un parate que golpea de lleno a su personal. La compañía decidió interrumpir la actividad en la línea de laminados y, como consecuencia, más de doscientos trabajadores quedaron bajo un esquema de suspensión percibiendo el 75 por ciento de su salario. La medida comenzó a aplicarse el viernes 28 de agosto y se enmarca en un convenio acordado con la representación sindical. Desde la firma anticiparon que esta modalidad podría repetirse hasta fin de año, ajustándose a la evolución de la producción.
La Unión Obrera Metalúrgica advirtió que la situación responde a una combinación de factores: la fuerte caída de la demanda en el mercado interno, el ingreso creciente de acero importado desde China y la retracción en sectores claves como la construcción y la industria manufacturera. Las estadísticas acompañan esta visión: la producción anual pasó de un millón y medio de toneladas a apenas seiscientas mil en 2024, y la tendencia negativa se mantuvo durante el primer semestre de este año. La industria en su conjunto retrocedió más de un doce por ciento, mientras que la construcción se hundió casi un veinte por ciento.
El impacto también se refleja en la reducción de personal. En los últimos años, la empresa recortó puestos mediante retiros voluntarios y ajustes de planta. Hoy trabajan allí cerca de 930 empleados, muy por debajo de los 1.230 que figuraban en nómina hacia finales de 2023. Acindar mantiene cinco fábricas en el país, pero la planta de Villa Constitución concentra la mayor parte de la actividad.
Actualmente solo funciona un horno y la compañía acumula excedentes mensuales de entre quince y veinte mil toneladas de acero, producto de la débil demanda. El panorama se vuelve más complejo en una ciudad históricamente ligada a la siderurgia, donde la actividad de la planta marca el pulso de la economía local y la incertidumbre genera preocupación entre las familias que dependen de su continuidad.