El 24 de abril de 1996 quedó marcado como uno de los días más oscuros de la historia financiera argentina. Ese día, el juez de Primera Instancia de la 2° Nominación de Venado Tuerto, Marcos Ferrarotti, decretó la quiebra definitiva del Banco Integrado Departamental, conocido popularmente como BID.
La caída de la entidad financiera, nacida en Venado Tuerto, arrastró los ahorros de miles de argentinos y quedó grabada como uno de los mayores escándalos bancarios de los años 90, en plena convertibilidad y bajo el impacto regional de la llamada Crisis del Tequila.
Treinta años después, la historia todavía no termina: algunos damnificados continúan recibiendo pagos mínimos derivados de una liquidación judicial interminable, mientras la causa penal prescribió sin condenas firmes para los principales responsables.
El banco que creció en el interior productivo
El BID nació el 30 de noviembre de 1978 y en pocos años construyó una expansión extraordinaria. Llegó a contar con:
- 135 sucursales;
- presencia en varias provincias;
- fuerte inserción en economías regionales;
- miles de clientes en el interior del país.
La entidad era utilizada por:
- productores agropecuarios;
- cooperativas;
- pequeñas y medianas empresas;
- comunas;
- jubilados;
- trabajadores.
- Durante los años de auge, el BID se posicionó entre las principales entidades financieras argentinas por volumen de negocios.
El principio del derrumbe
La situación comenzó a deteriorarse en medio de la crisis financiera regional derivada del efecto Tequila.
El 14 de abril de 1995, el entonces presidente del Banco Central de la República Argentina, Roque Fernández, anunció la suspensión de actividades del banco durante 30 días por graves problemas financieros.
Sin embargo, detrás de la crisis coyuntural existían irregularidades estructurales que luego serían investigadas judicialmente.
Finalmente, el 24 de abril de 1996, la Justicia decretó la quiebra definitiva.
Miles de ahorristas atrapados
Al momento del colapso: Había unos 21 mil ahorristas afectados; se estimaban compromisos por cerca de mil millones de pesos/dólares; alrededor de 400 millones pertenecían a depósitos de clientes.
El impacto fue devastador en Santa Fe y especialmente en el sur provincial, donde el BID tenía una enorme presencia.
Muchos jubilados, pequeños empresarios y productores perdieron los ahorros de toda una vida.
Una liquidación que lleva tres décadas
Tras la quiebra comenzó un proceso judicial de liquidación administrado por la sindicatura instalada en el edificio de la ex Fundación BID, actual sede de Anses en Venado Tuerto.
La causa penal que terminó sin condenas
Las investigaciones judiciales derivaron en procesamientos contra directivos y exfuncionarios del banco.
Entre los acusados estuvieron:
- Roberto Cataldi;
- Miguel Ángel Camilo Arduino;
- Omar Eduardo Re;
- Ángel Alberto Baiguera;
- José Luis Arrioti;
- Adelqui Ramón Cavallera;
- Gustavo David Machado;
- Luis Martínez Rial.
Las imputaciones incluían: administración fraudulenta; fraude contra la administración pública; balances falsos. Sin embargo, la causa penal prescribió en 2009 y nunca hubo condenas firmes.
Para miles de damnificados, la sensación de impunidad continúa intacta.
Un antecedente de la crisis de 2001
Analistas económicos consideran que el caso BID anticipó muchos de los problemas que años más tarde desembocarían en la crisis de 2001:
- desconfianza bancaria;
- corrida financiera;
- corralito;
- quiebras;
- pérdida masiva de depósitos.
El derrumbe del BID se transformó así en un símbolo de fragilidad financiera y trauma económico para generaciones enteras.
Treinta años después, el banco ya no existe, pero la herida sigue abierta.
